Madrid y Valencia contra Rajoy

Aguirre y Camps exhiben sus éxitos para tomar posiciones en la cúpula del PP

La nueva apuesta política de Mariano Rajoy para encarar cuatro años de oposición al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con un “equipo propio” nace marcada por la presión de dos de los barones del partido con mayor potencia electoral que hasta ahora apenas habían maniobrado para influir en la política nacional del PP. La derrota electoral y sobre todo, sus excelentes resultados electorales, les ha dado impulso.

Esperanza Aguirre, presidenta de Madrid, y Francisco Camps, jefe del Ejecutivo valenciano, ambos con mayoría absoluta en sus autonomías (donde el PP ha recuperado tres de sus cinco nuevos escaños) se preparan para colocar a sus principales colaboradores en la cúpula que va a dirigir el partido en los próximos cuatro años.

Ambos presentan como aval los resultados electorales del 9-M, que sitúan a Madrid (49% de los votos, 18 escaños) y a la Comunidad Valenciana (51% de sufragios y 19 diputados) como los graneros principales del PP. Los colaboradores de Aguirre han defendido públicamente que parte del avance electoral registrado el 9-M -aumento de sufragios, de escaños y de porcentaje de voto respecto a 2004- es mérito del partido en Madrid.

Esperanza Aguirre se declaró ayer “dispuesta a formar parte” del “equipo propio” que Rajoy pretende crear para dirigir el nuevo proyecto político del PP tras el 9-M y recordó que su presencia en ese grupo de notables no es incompatible con el cargo de presidenta regional.

Colaboradores de Aguirre recuerdan que el peso de Madrid en el conjunto nacional es tan importante que carece de sentido que quien es su principal referente, la presidenta de la Comunidad de Madrid, no se siente en los maitines, el grupo de dirigentes populares que junto a Rajoy diseñan cada semana la estrategia del partido. Al entorno de Aguirre nunca le ha gustado que en esa cúpula estuviera durante los últimos cuatro años Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, y no la presidenta autonómica, Esperanza Aguirre, que maneja la administración más poderosa en manos del PP y actúa como gran foco de oposición al PSOE.

Además de esa posibilidad de entrar en los maitines, Aguirre apostó ayer por la designación de Manuel Pizarro, número dos en las listas de Madrid al Congreso, como portavoz parlamentario, cargo que ocupó Eduardo Zaplana en la pasada legislatura y al que se da por amortizado en la nueva batalla por el poder dentro del Partido Popular. Aguirre ya ha situado a Pizarro en la ejecutiva regional del partido por su “gran trabajo de campaña”. “Sería un excelente candidato a portavoz”, señaló ayer Aguirre para luego matizar: “Aunque Rajoy tiene 153 o 154 candidatos”, en referencia a los diputados electos del PP.

El estratégico puesto de portavoz parlamentario del PP en el Congreso es también deseado por los responsables del partido en Valencia. Francisco Camps, el presidente de esta comunidad, pretende que Esteban González Pons que ahora será diputado tras lograr su escaño como cabeza de lista por Valencia, ocupe el puesto de portavoz en el Congreso. González Pons ya fue portavoz del PP en el Senado durante una breve etapa y el candidato que representó al partido en los debates a siete de Televisión Española.

Los barones del PP se han retirado de la batalla por la sucesión tras escuchar a Rajoy explicar el martes en la Ejecutiva que pretendía continuar al frente del partido y que se presentaba a la reelección en el congreso de junio.

“Estoy a disposición de Rajoy, ya se lo he dicho. Su decisión me parece estupenda. Yo no me voy a presentar”, explicó ayer Aguirre.

Camps defendió durante la celebración del Comité Ejecutivo del PP que el próximo congreso se celebre en la Comunidad Valenciana y ha invitado a Mariano Rajoy a pasar un día de Fallas en Valencia.

Aguirre está de acuerdo con la propuesta de Camps: “Madrid ha demostrado que hay motivos para celebrar el congreso de junio, pero apoyo a Valencia para que sea allí. Nosotros lo hemos hecho muchas veces”.

Solos ante el peligro (PP)

Madrid 7 de marzo de 2008. Congreso de los Diputados

El PP muestra divergencias con el texto unitario contra ETA sellado por todos los grupos parlamentarios

Todas las organizaciones políticas y sociales firmantes expresamos la más rotunda condena y el rechazo más enérgico a este nuevo atentado criminal de ETA. Todos asumimos esta nueva víctima del terrorismo como propia. Todos estamos dispuestos a responder a esta agresión de forma firme y unitaria, a defender la libertad y a derrotar a ETA a través de la fuerza exclusiva del Estado de Derecho.

Apoyamos y respaldamos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que conseguirán, como tantas otras veces, que los asesinos sean entregados a la justicia y paguen por su crimen. ETA ha asesinado a un trabajador y a quien fue un representante de los ciudadanos. Lo ha hecho en vísperas de unas elecciones. Es un doble desafío a la Democracia y a las libertades que encontrará la respuesta democrática que merece este crimen. Nunca conseguirán nada. Sólo les espera la aplicación de la ley, la acción de la policía y el ejercicio de la justicia.

Las organizaciones firmantes llamamos a los ciudadanos a responder a este crimen desde la serenidad y desde la firmeza democrática. Las elecciones democráticas del próximo domingo se convertirán en una nueva victoria de la libertad. ETA no ha conseguido ni conseguirá nunca torcer la libre voluntad de los ciudadanos.

Al terrorismo sólo se le puede combatir y derrotar con la unidad de los demócratas y con la fuerza del Estado de Derecho. Las organizaciones firmantes apoyamos todas las convocatorias y movilizaciones que acuerden las fuerzas políticas y sociales del País Vasco para expresar la repulsa ciudadana ante este crimen. Por ello, apoyamos la concentración convocada por estas fuerzas políticas y sociales en Mondragón el próximo lunes día 10 de marzo, así como las concentraciones convocadas en esa fecha por la FEMP.

Firmantes: PSOE, CiU, ERC, PNV, IU-ICV, BNG, CC, CHA, EA, Na-Bai, NC, CEOE, CEPYME, CC OO, UGT y USO

———————————————————–

El PP muestra divergencias con el texto unitario contra ETA sellado por todos los grupos parlamentarios

El documento firmado por todos los grupos parlamentarios expresa “la más rotunda condena y el rechazo más enérgico a este nuevo atentado criminal de ETA” -El Partido Popular “lamenta” que no se haya incluido el rechazo a la negociación con la banda terrorista.

Publicado en on 08 - 03 - 2008 at 12:46 pm Dejar un comentario
Tags:

El aburrido en la fiesta

Para el aburrido, en la fiesta “no pasa nada”. El aburrido es quien no ha podido percibir que el acontecimiento no es más que una pérdida transitoria de la conciencia del tiempo, un colapso del flujo temporal en la felicidad del presente continuo. “¿Qué festejan?” se pregunta el aburrido. No entiende que los otros festejan justamente eso: la fiesta misma, su posibilidad en tanto victoria provisoria sobre la percepción angustiosa de la duración. “No hay nada que festejar”, piensa el aburrido, y tiene razón: no hay nada que festejar para él, quien no puede ni querría sustraerse a la percepción del tiempo.

Y es que la conciencia del tiempo va unida a la conciencia de la propia subjetividad, a la que el aburrido no podría renunciar nunca. Fascinado en la contemplación de su propia subjetividad, el aburrido desarrolla tal horror al ridículo de verse haciendo algo (parcializándose, cediendo de sí en aras de algún capricho seguramente absurdo) que queda paralizado. El aburrido, sujeto para quien no existe ya por esto ninguna esfera de acción, no puede ser otra cosa que conciencia.

El aburrido está afuera del ahora. No lo vive, sino que lo oye pasar como si ya hubiera sucedido. Por eso no hay esfera de acción posible para él, que respira a la zaga del tiempo. Siendo puro lugar, el aburrido presencia el tiempo como espectáculo. El tiempo es de los otros, que pueden olvidarlo: la fiesta es de los otros, que pueden fundirse momentáneamente en su transcurrir. Si algo constituye la fiesta para el aburrido, es un paisaje: pero un paisaje que él solo puede habitar irónicamente. No puede habitarlo, o de lo contrario se iría. ¿Qué le impide irse y abandonar el sufrimiento de esta fiesta aburrida? ¿Compromisos sociales que se salvarían con una mera excusa? Nada de eso: el aburrido está atrapado por la fascinación de la fiesta como espectáculo, en la medida en que dicho espectáculo constituye la opacidad donde se espeja, en gozoso contraste, la conciencia del aburrido mismo, ampliada y perfeccionada en sus detalles con la perfección alucinatoria que sólo esa fiesta puede darle.

Digamos en beneficio del aburrido que él también construye la fiesta como acontecimiento pero del revés y en negativo. En el espejo que la fiesta le ofrece, el aburrido contempla embelesado, como si se tratase de un caleidoscopio, las sucesivas fracturas y reacomodamientos de su propia subjetividad a través de cada instante del tiempo que irreversiblemente transcurre. Eso es lo que los otros se pierden: cada arborescencia única e irrepetible, singular e intransferible, cada iridiscencia de una escritura secreta: la que produce su mente en el acto privado del pensarse. (Diría Walter Benjamin: “esa droga terrible, nosotros mismos, que tomamos en la soledad”.) Estos fugaces diseños inefables se superponen a los rumores ajenos de la fiesta que allá, como un tapiz de fondo, los refracta en una niebla de lejanía: esta distancia es melancolía.

En la novela El Gran Gatsby de Scott Fitzgerald, la fiesta es para Gatsby un ejercicio de ascetismo. Sólo Gatsby es capaz de crear sus propias fiestas y periódicamente aburrirse en ellas…secretamente, en el anonimato de un rincón de su mansión. Los demás personajes sólo saben con certeza de Gatsby una cosa: que da divertidísimas fiestas. Lo demás son rumores. Gatsby no existe sino en tanto condición de posibilidad de sus fiestas, así como podría decirse que Dios no existe sino en tanto causa o condición de posibilidad del mundo.

El aburrido vigila cada instante del tiempo del mundo como si él fuese Dios. El aburrido no puede distraerse, no puede rebajarse a criatura, Ni siquiera el alcohol consigue animalizarlo. Puede pasarse horas con su trago en el sofá más cómodo y oscuro, enhebrando en la tanza de su spleen cada segundo del tiempo. Cada tanto alguien lo divisa y le pregunta: “¿Estás aburrido?” “No, qué va, la estoy pasando fenomenal,” contesta el aburrido con tal mezcla de desprecio y resignación que los demás aprenden pronto a ignorarlo. El aburrido es un estoico del sufrimiento del tiempo. Un artista sin obra, que ha renunciado a toda utilidad. El aburrido habita un pliegue del clima que solamente él conoce, y en lo infinito de esa melancolía se conserva eternamente joven.

Publicado en on 12 - 02 - 2008 at 4:49 pm Comentarios (1)
Tags: , , ,