Los dos impulsos de la derecha española

   Invariablemente, la derecha española siempre ha tenido dos esencias: la moderada y europeísta, inspirada en la doctrina social de la Iglesia; y la dura, nacionalista-españolista, inspirada, en los últimos años, en los neocons de Bush y en el fundamentalismo de los dos últimos Papas. La primera se quedó en el camino y ahora Rajoy intenta reivindicarla. La otra sigue fuerte y no está dispuesta a ser desplazada.

   De ahí, la guerra fratricida del Partido Popular por conseguir posiciones en el Congreso de este mes. Es verdad que en el PP ha habido siempre tendencias, pero José María Aznar consiguió una especie de magma en el que todos se mezclaban, aunque hubiera más halcones que palomas. Aznar fue un halcón y, como tal, ejerció el poder, aunque ganara las elecciones unas veces citando como ejemplo a don Manuel Azaña y otras al mismísimo presidente Bush.

   Si nos fijamos en la historia, podemos comprobar que el PP, antes Alianza Popular, nunca integró a los sectores más abiertos de la derecha española. Quedaron fuera los nacionalistas conservadores —vascos y catalanes— y fuera quedaron también destacadas personalidades de la democracia cristiana y del liberalismo centrista, como Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, Fernando Álvarez Miranda, o Antonio Garrigues Walker, que hubieran sido fundamentales para el logro de una derecha moderna, al estilo de los conservadores europeos.

   Algunos de ellos habían participado en una importante reunión de demócratas en Munich y había sido deportado por el franquismo a las islas Canarias. Siempre fueron y siguieron siendo demócratas cristianos o liberales de firmes convicciones, muy vinculado a Eduardo Frei, Rafael Caldera… La Constitución española lleva su firma, ya que fue el primer presidente del Congreso de los Diputados. Pasó dificultades profesionales, pero no quiso integrarse en una derecha que nunca rompió verdaderamente con el franquismo ni lo condenó.

   Esa desconfianza que siempre han tenido muchos de ellos, a la luz de lo que ha pasado y de lo que está pasando, tiene todo el fundamento. En el Partido Popular sólo ha habido estabilidad y aparente unanimidad cuando han mandan los duros y cuando el poder se ha ejercido de manera férrea. Mariano Rajoy fue un líder indiscutible mientras leía, al pie de la letra, el guión que le escribía Aznar y mantenía a su lado a toda la vieja guardia.

   Otra cosa que es yo nunca estuviera seguro -y la mayoría de los españoles creo que tampoco- si Rajoy se creía lo que leía o era una pura representación para mantener calmado el patio de butacas. Ahora tampoco entiendo muy bien lo que está pasando y sigo sin saber si, de la noche a la mañana, se ha hecho moderado o si ha cambiado el discurso porque cree que el que corresponde a una derecha moderna, capaz de ganar las próximas elecciones generales.

   De cualquier manera, el esperado Congreso no va a cerrar un debate planteado con tanta virulencia. Se inclinará, quizá, por la opción más moderada, la de Mariano Rajoy, pero los halcones, que tienen poder, lo seguirán ejerciendo. El Congreso no será el último capítulo, sino el inicio de una nueva serie.

Publicado en on 14 - 01 - 2009 at 6:01 pm Dejar un comentario
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Madrid y Valencia contra Rajoy

Aguirre y Camps exhiben sus éxitos para tomar posiciones en la cúpula del PP

La nueva apuesta política de Mariano Rajoy para encarar cuatro años de oposición al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con un “equipo propio” nace marcada por la presión de dos de los barones del partido con mayor potencia electoral que hasta ahora apenas habían maniobrado para influir en la política nacional del PP. La derrota electoral y sobre todo, sus excelentes resultados electorales, les ha dado impulso.

Esperanza Aguirre, presidenta de Madrid, y Francisco Camps, jefe del Ejecutivo valenciano, ambos con mayoría absoluta en sus autonomías (donde el PP ha recuperado tres de sus cinco nuevos escaños) se preparan para colocar a sus principales colaboradores en la cúpula que va a dirigir el partido en los próximos cuatro años.

Ambos presentan como aval los resultados electorales del 9-M, que sitúan a Madrid (49% de los votos, 18 escaños) y a la Comunidad Valenciana (51% de sufragios y 19 diputados) como los graneros principales del PP. Los colaboradores de Aguirre han defendido públicamente que parte del avance electoral registrado el 9-M -aumento de sufragios, de escaños y de porcentaje de voto respecto a 2004- es mérito del partido en Madrid.

Esperanza Aguirre se declaró ayer “dispuesta a formar parte” del “equipo propio” que Rajoy pretende crear para dirigir el nuevo proyecto político del PP tras el 9-M y recordó que su presencia en ese grupo de notables no es incompatible con el cargo de presidenta regional.

Colaboradores de Aguirre recuerdan que el peso de Madrid en el conjunto nacional es tan importante que carece de sentido que quien es su principal referente, la presidenta de la Comunidad de Madrid, no se siente en los maitines, el grupo de dirigentes populares que junto a Rajoy diseñan cada semana la estrategia del partido. Al entorno de Aguirre nunca le ha gustado que en esa cúpula estuviera durante los últimos cuatro años Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, y no la presidenta autonómica, Esperanza Aguirre, que maneja la administración más poderosa en manos del PP y actúa como gran foco de oposición al PSOE.

Además de esa posibilidad de entrar en los maitines, Aguirre apostó ayer por la designación de Manuel Pizarro, número dos en las listas de Madrid al Congreso, como portavoz parlamentario, cargo que ocupó Eduardo Zaplana en la pasada legislatura y al que se da por amortizado en la nueva batalla por el poder dentro del Partido Popular. Aguirre ya ha situado a Pizarro en la ejecutiva regional del partido por su “gran trabajo de campaña”. “Sería un excelente candidato a portavoz”, señaló ayer Aguirre para luego matizar: “Aunque Rajoy tiene 153 o 154 candidatos”, en referencia a los diputados electos del PP.

El estratégico puesto de portavoz parlamentario del PP en el Congreso es también deseado por los responsables del partido en Valencia. Francisco Camps, el presidente de esta comunidad, pretende que Esteban González Pons que ahora será diputado tras lograr su escaño como cabeza de lista por Valencia, ocupe el puesto de portavoz en el Congreso. González Pons ya fue portavoz del PP en el Senado durante una breve etapa y el candidato que representó al partido en los debates a siete de Televisión Española.

Los barones del PP se han retirado de la batalla por la sucesión tras escuchar a Rajoy explicar el martes en la Ejecutiva que pretendía continuar al frente del partido y que se presentaba a la reelección en el congreso de junio.

“Estoy a disposición de Rajoy, ya se lo he dicho. Su decisión me parece estupenda. Yo no me voy a presentar”, explicó ayer Aguirre.

Camps defendió durante la celebración del Comité Ejecutivo del PP que el próximo congreso se celebre en la Comunidad Valenciana y ha invitado a Mariano Rajoy a pasar un día de Fallas en Valencia.

Aguirre está de acuerdo con la propuesta de Camps: “Madrid ha demostrado que hay motivos para celebrar el congreso de junio, pero apoyo a Valencia para que sea allí. Nosotros lo hemos hecho muchas veces”.

¿Dónde está Rajoy?

Durante la mañana, entre los periodistas que siguen al PP y en los pasillos de Génova no había otra pregunta. Los populares, habitualmente organizados y metódicos —todos los lunes llaman a las 11.30 para convocar a los medios— parecían ayer sumidos en una terrible resaca postelectoral. A última hora, de forma apresurada, Ángel Acebes citó al Comité de Dirección. Y de nuevo la pregunta: ¿Dónde está Rajoy? El líder no acudió a la reunión. No siempre lo hace, pero ésta, al día siguiente de su segunda derrota electoral, no era una cita cualquiera.

No hay, por tanto, ni siquiera imágenes de Rajoy ayer, por lo que se convierte en el único candidato que no compareció ante los medios de comunicación.

Se sabe que llegó a su despacho tarde, poco antes de las 13.00, después de una noche difícil en la que todo el país vio llorar a su esposa, Elvira Fernández, y cómo él pronunciaba un misterioso “adiós” a sus fieles que le pedían “¡Mariano quédate!”.

Se sabe también que nadie, ni siquiera los que hablaron con él, que fueron muchos, está en condiciones de afirmar que el líder va a seguir en su puesto. Y esas dudas tienen a todo el partido desconcertado. Nadie parece saber con seguridad qué va a plantear hoy Rajoy ante el Comité Ejecutivo Nacional. Todos los dirigentes consultados ayer asumen que el líder tiene la dimisión en la cabeza, aunque en su entorno confían en que “no se precipite” y sea consciente de que los resultados no son del todo malos y le permiten pilotar una sucesión controlada.

A Rajoy le está pasando, según personas muy cercanas, algo parecido a lo que sufrió en 2004. Entonces, según su propia confesión, pensó en dimitir. Pero escuchó a mucha gente que le pedía lo contrario, y se quedó.

Ni siquiera el secretario general, Ángel Acebes, que ayer compareció finalmente ante la presión de la prensa, fue capaz de confirmar que el líder seguirá al frente del partido. “Mañana comparecerá Rajoy, dejen para mañana esas preguntas que son para él”, se escudó.

Acebes tampoco confirmó que vaya a seguir él: “Lo importante es el PP y sus ideas. Este no es un partido de fulanismos”. Una de las pocas cosas claras que tenían ayer todos los dirigentes consultados es que, pase lo que pase con Rajoy, tanto Acebes como Eduardo Zaplana, los dos más claramente identificados con el sector duro y con la gestión de la crisis del 11-M, ya no serán los números dos y tres como hasta ahora, y el sustituto del secretario general podría ser Pío García Escudero.

Acebes evitó cualquier autocrítica e insistió en una idea: el PP ha ampliado espacio en el centro y el PSOE ha ganado porque ha tomado votos “de los más radicales”, IU y ERC. Eso sí, el secretario general rechazó de plano vincular el atentado de ETA con el resultado electoral, como le sugería una pregunta.

La única duda real es si Rajoy controlará la sucesión —con un congreso ordinario previsiblemente antes del verano— o se abrirá una guerra sin cuartel. Y ahí juegan un papel clave los barones, el verdadero poder de un partido en la oposición. Ayer ya empezaron los primeros movimientos.

Entre los grandes vencedores (Esperanza Aguirre, la candidata más fuerte para la sucesión, Francisco Camps, al que muchos consideran un tapado, y Ramón Luis Valcárcel) Camps pidió a Rajoy que siga mientras Francisco Granados, mano derecha de Aguirre, reclamaba autocrítica por los resultados en Cataluña. Entre los perdedores, Alberto Núñez-Feijóo, que ha tenido un mal resultado, señaló que Rajoy ganaría un congreso si lo convocara ahora mismo y aclaró que la posible dimisión es una decisión personal del líder.

En el partido ya se empieza a hablar de cómo exhibirán su poder los barones vencedores, todos ellos sin puesto en maitines, la cúpula del PP. De momento, Camps podría colocar como portavoz en el Congreso a Esteban González Pons, un hombre de su confianza, aunque para ese puesto también se habla de Juan Costa, con un resultado extraordinario en Castellón y con la confianza de Rajoy, y de la posibilidad de Soraya Sáenz de Santamaría.

Publicado en on 11 - 03 - 2008 at 12:55 pm Dejar un comentario
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La hipocresía ante el terrorismo

Me hago eco de lo dicho por Ramón Buenaventura en su Librillo

Por el bien de este país y sus diecisiete autonomías, espero que después de las elecciones quien mande en el PP decida prescindir de este mindundi y su comportamiento de señorito maleducado en el patio de algún colegio muy caro y muy religioso, con los compañeretes riéndole las gracias. Por favor.

Aquí pueden escuchar las declaraciones de este señor tras el último atentado de los mafiosos de ETA:

Cadena SER

Publicado en on 09 - 03 - 2008 at 4:16 pm Comentarios (1)
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El compungido

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El lehendakari Ibarretxe vuelve a “dar la matraca” con su plan soberanista (el conocido como Plan Ibarretxe). Ibarretxe llevó su Plan al Congreso de los Diputados. Está en su derecho. Y el Congreso tuvo la última palabra. Que fue “no”, vistas las “fuerzas” y lo inconstitucional del planteamiento.

Pero tenía el derecho, ese sí, constitucional de presentarlo ante la Cámara.

Decía, en un ejercicio de Retórica, un alumno del apócrifo machadiano Juan de Mairena:

«En una república cristiana —habla Rodríguez en ejercicio de oratoria— democrática y liberal conviene otorgar al Demonio carta de naturaleza y de ciudadanía, prescribirle deberes a cambio de concederle sus derechos, sobre todo el específicamente demoníaco: el derecho a la emisión del pensamiento. Que como tal Demonio nos hable, que ponga cátedra, señores. No os asustéis. El Demonio, a última hora, no tiene razón; pero tiene razones. Hay que escucharlas todas».

Ibarretxe, el Demonio nacional, se entrevistó con todos los partidos salvo con el PP, que había declinado la invitación. El PP está en el coro de los querubines que no se contaminarán ni para ser Ángeles de la Guardia. El PP declina últimamente (exactamente desde que no gobierna) todo diálogo con los que no considera “puros”. Allá ellos. Rajoy insta a impedir el referéndum con todos los medios legales. No hace falta. Ése supuesto referéndum no podrá nunca realizarse. Simplemente porque legalmente no es viable. ¿Quién formaría la Junta Electoral?… A partir de ahí, la imposibilidad de cuestiones como contar con un censo legal, pasando por la formación de colegios y mesas electorales, hasta el recuento de los votos.

El exportavoz de Sozialista Abertzaleak, Arnaldo Otegi, y sus sucesores consideran que la prioridad no pasa por negociar con Madrid la propuesta de nuevo Estatuto para Euskadi sino por consensuar unas reglas de juego para todos, y así se lo han transmitido al lehendakari en varias ocasiones. Unos “angelitos”… caídos, claro.

Izquierda Unida acordó que no apoyaría el plan Ibarretxe cuando llegara al Congreso, aunque aplazó la decisión sobre si votaría en contra o se abstendrí respecto a una propuesta que su federación vasca sí había ratificado.

Otros grupos rechazaron el plan. O se abstuvieron. En todo caso, el proyecto del lehendakari murió en el Congreso de los Diputados. ¿Murió? Legalmente, sí, pero él sigue sin enterarse.

A partir de ahí, y ante la imposibilidad no sólo legal sino material, de realizar el referendum, al Gobierno vasco sólo le queda la opción de rumiar qué otro paso pueden dar.

Lo demás son zarandajas, dimes y diretes. Ibarretxe golpeó fuerte la pelota contra el frontón y le ha rebotado en la frente.

El Estado de Derecho sigue en su sitio. Y seguirá. Ya lo ha demostrado en ocasiones anteriores. Ibarretxe sigue y segurá dando la matraca con su plan. También está en su derecho de perder el tiempo. Podría aprovecharlo en otras cosas más cercanas a los problemas de sus conciudadanos.

El lehendakari volverá a mostrar su habitual expresión de compungido.

Publicado en on 25 - 01 - 2008 at 2:04 pm Dejar un comentario
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