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Archivo de la categoría: Política Nacional

La Unión Europea avanza

La cumbre europea ha comenzado al fin un gran proyecto de unión económica que complete la unión monetaria

Banderas de los países de la UE

Banderas de los países de la UE

Ha muerto una Europa y otra ha empezado a nacer. La cumbre de Bruselas ha alumbrado por fin un gran proyecto (aunque aún incompleto) de unión económica que complete la unión monetaria iniciada con la creación del euro en 1999. Era una asignatura pendiente clave. Iba en ella la supervivencia de la moneda única, seguramente del mercado interior y quizá de la propia Unión. Para garantizarla, la cumbre ha tenido que prescindir de lastre, de quienes se negaban a dar el paso. Al final, sólo Reino Unido, por intereses nacionalistas o fundamentalistas; es decir, por miedo al ala más conservadora del partido en el gobierno, ha quedado fuera. Otros, tras un primer rechazo, como Hungría, han aceptado. acepta someter el acuerdo a su Parlamento. Suecia, la República Checa y el resto de países de la UE que no están en el euro harán lo mismo.

Contrariamente a lo que pueda parecer, no surge una UE más fracturada, porque las fracturas ya estaban, pero siempre se aplazaba su sutura. No nace una Unión con menos miembros, porque los 27 seguirán siendo los 27. Pero habrá dentro de ellos una eurozona ampliada más articulada, una Unión premium, con voluntad expresa de emprender no sólo su “integración presupuestaria”, sino también de trazar una “política económica común”. Palabras mayores. Se inaugura así la doble velocidad formal (aunque de hecho la libertad de circulación de Schengen y el propio euro ya venían a constituir dobles círculos) que permitirá cancelar el chantaje del veto de un solo socio, y por tanto la parálisis del conjunto, posibilitadas por la persistencia del voto por unanimidad. Como por ejemplo, ante la necesidad de avanzar hacia una unión económica que comportará una más honda regulación financiera y bancaria común, una convergencia impositiva (al menos en Sociedades y con la Tasa Tobin) y la desaparición de estatutos privilegiados de algunos.

Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995

Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995

Hay que celebrar esa doble velocidad, porque la velocidad única que teníamos no era velocidad, era ir siempre al ritmo lento del socio más perezoso o egoísta. Era, cada vez más, la parálisis. Ahora habrá un “grupo de vanguardia” (como evocaba Jacques Delors), nutridísimo, quizá de 25 socios. Un “núcleo duro”, como por vez primera propusieron, en septiembre de 1994, los demócrata-cristianos alemanes Karl Lammers y Wolfgang Schauble en un sonado documento que consagró la idea de la doble velocidad. Esperaban entonces que eso no implicara “el abandono de la esperanza de que Gran Bretaña asumirá su papel en el corazón de Europa ya sí en su núcleo”, vana esperanza.

Esas formulaciones abrieron paso en el Tratado a las “cooperaciones reforzadas” y a las “cooperaciones estructuradas”, como la prevista para la eurozona en el artículo 136. Y eso no debe resultar necesariamente en una “Europa a la carta”, más desordenada, con capas impermeables de miembros siempre condenados a no promocionar de categoría. Para evitarlo conviene recordar que esas cooperaciones exigen, según el vigente tratado, que se respete y no se fragmente el acervo jurídico comunitario; que no se diluya el peso de las instituciones comunes; que se trate de asociaciones más estrechas pero siempre abiertas a la incorporación de los restantes socios.

En azul, los países componentes de la EFTA

En azul, los países componentes de la EFTALa vía abierta ayer, por mayoría cualificadísima, al nuevo Tratado, certifica la segunda muerte de la EFTA, que parecía haberse infiltrado en, e infectado a, la Unión. La EFTA era la Asociación de Libre Comercio que promovió en 1959 Reino Unido para competir contra la Comunidad Económica Europea creada por el Tratado de Roma en 1957. La alternativa de una zona de mero librecambio sin articulaciones económicas superiores murió por inanición, al ingresar algunos de sus socios más relevantes (Austria, Finlandia, Suecia) en la UE en la ampliación “nórdica” de 1995. Quedó en un Espacio Económico Europeo que ha ido sirviendo como sala de espera y aprendizaje para los candidatos aún no preparados para el ingreso. Pero si la EFTA como institución quedó arrumbada, no así su filosofía, que Londres desarrollaba apoyando con gran ímpetu cualquier ampliación, porque así era más fácil diluir la articulación o cohesión interna del club, y ejerciendo todo tipo de —siempre sofisticado— filibusterismo institucional. En realidad, todas las ampliaciones (al Oeste, al Sur, al Norte y al Este) fueron precedidas o inmediatamente seguidas de una profundización, a través de una reforma del Tratado, para que no chirriasen las costuras de una asociación inicialmente pensada para seis socios, hoy casi quintuplicada. El problema es que, como ha demostrado la poca vivacidad de los avances europeos desde la vigencia del último gran texto, el de Lisboa, éste estaba incompleto (sobre todo en lo económico, con cambios menores desde Maastricht) y era poco funcional para permitir decisiones ágiles de 27 Estados miembros.El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, con el primer ministro británico David Cameron

Con la de ahora, las grandes mutaciones en la unificación económica se han producido cada veinte años. En 1970, con el Informe Werner que abrió paso a una coordinación monetaria que culminó en el Sistema Monetario Europeo (la segunda serpiente) de1979; en 1991, con el Tratado de Maastricht que diseñó la moneda única, creada en 1999. En 2011, cuando lo que se prometía como una unión fiscal limitada a vigilar la disciplina presupuestaria, ha puesto las bases de un compromiso más amplio de integración económica.

Con el paradigma anterior, consistente en mantener a todos en el mismo barco a cualquier precio, ganaba el chantaje. Con Margaret Thatcher y John Major, pero también con Toni Blair y Gordon Brown, aunque en menor medida porque era algo más proeuropeos, en caso de conflicto el problema lo tenía Europa. Ahora el problema lo tiene Reino Unido. Si hay niebla en el canal de la Mancha, son las islas las que marginadas, contra el famoso titular de The Times, “Europa está aislada”, de la época imperial. Y si perdemos un poco de Gran Bretaña, ganamos a cambio un mucho de Polonia, la revelación europeísta de la temporada.

Con la experiencia de más de medio siglo, la nueva planta de la Unión debe plantearse la eliminación casi completa del requisito de unanimidad. No ya por furor europeísta, sino por pragmatismo. Desde que se liberalizaron los movimientos de capitales en los años ochenta y se generó la globalización, mercados y agentes financieros toman sus decisiones casi al nanosegundo. Mientras que Gobiernos e instituciones se arrastran durante meses para conseguir redactar un reglamento que, una vez impreso, requiere al instante ser modificado. Las decisiones por mayoría cualificada deben ser la norma, también por ser más rápidas. Es la única manera de adaptarse a la velocidad de los mercados e intentar encauzarlos. La vía para superar dualidad de velocidades que debe preocuparnos: la del dinero y la de la democracia.

Europa y un avance del federalismoEl resultado de la cumbre es más Europa y un avance del federalismo y la cesión de soberanía al centro. Con todas sus consecuencias: se fija una regla fiscal en todas las constituciones para no superar el 0,5% estructural. En España eso ya está prácticamente hecho. Además, se avanza por el camino de las sanciones automáticas en el caso de los incumplidores, y cada país tendrá que informar de las emisiones de deuda (aunque no queda claro si habrá limitaciones para emitir).

ESPAÑA

José Luis Rodríguez Zapatero y Herman Van Rompuy, anteayer en Bruselas

José Luis Rodríguez Zapatero y Herman Van Rompuy, anteayer en Bruselas

Rodríguez Zapatero reconoció que el estímulo más urgente que necesita la economía española es que se rebajen los altos costes que paga por financiar su deuda y que vuelva a fluir el crédito a familias y empresas. Para lograrlo, sería fundamental el respaldo del Banco Central Europeo (BCE) y, aunque no ha querido apartarse de la ortodoxa declaración de fe en su independencia, ha pedido que tenga una “posición equilibrada”. Es decir, que como la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra, no solo se ocupe de vigilar la inflación, sino que actúe como prestamista de último recurso. “No tengo ninguna duda de que [el BCE] sabe que tiene que contribuir a la estabilidad de la zona euro, aunque se guíe por sus propias evaluaciones y análisis.”

Rajoy y Sarkozy, antes de la reunión del Partido Popular Europeo
Rajoy y Sarkozy, antes de la reunión del Partido Popular Europeo

Zapatero ha jugado en Bruselas el doble papel de presidente saliente y comisionado del entrante, con el que se ha mantenido en permanente contacto. Le llamó el jueves por la noche nada más aterrizar y volvió a hacerlo el viernes. Las noticias no eran buenas: no había podido cumplir el encargo de Rajoy de garantizar para España el derecho de veto en el futuro fondo de rescate permanente, como tienen Alemania, Francia o Italia. Para ello habría sido necesario que la minoría de bloqueo se redujera del 15% al 10% de los votos, ya que la participación española es del 11,9%. Pero Zapatero ha tropezado con el argumento de que, si se ha abolido la unanimidad, es para evitar la parálisis del fondo y de que el 85% de mayoría es el mismo porcentaje vigente en el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Se lo he explicado [a Rajoy] y lo ha entendido perfectamente.”

 

 

Tiempos difíciles

Como es sabido, Carlyle bautizó la economía de ciencia triste (dismal science), nombre que reaparece cuando la realidad se vuelve sombría, cuando aumenta la pobreza, la miseria, cuando crecen las diferencias entre ricos y pobres y estos no ven fin a sus desgracias, ni salida a la situación. Pero no es la ciencia la triste sino la misma realidad que quiere retratar y explicar, pues obviamente es incapaz de mejorarla.

Todas las noticias, que son como enunciados definitorios de los distintos aspectos del mundo, trazan un cuadro siniestro de dificultades y estrecheces que, además, durarán años, según Angela Merkel. Los datos que hablan de deuda, déficit y ruina son incontrovertibles y sobre esa situación fatal sube al puente de mando de toda Europa la derecha con un programa último de desmantelamiento del Estado del bienestar.

Tras las duras medidas y recortes aplicados por CiU en Cataluña, vinieron ayer los del PP en Castilla-La Mancha, que no se quedan atrás y permiten calibrar el alcance de los que estará preparando Mariano Rajoy. El PSOE ya ha acusado a Cospedal de “dinamitar” el Estado del bienestar y los sindicatos anuncian acciones en la calle. Es decir, parece estar fraguándose una confrontación social. Pero ésta probablemente no será muy intensa por tres razones. La primera porque el PP llega con la legitimidad reforzada de la mayoría absoluta que le asegura la estabilidad parlamentaria pase lo que pase en la calle.

La segunda razón es que los datos, además de abrumadores, son objetivos. La situación es la que es: no hay dinero (en el mercado), no hay crédito, no se invierte, no aumenta el PIB (incluso quizá vuelva a retroceder), no se genera riqueza, no se pueden remediar las situaciones de carencia. Todo esto son hechos. Los hechos, claro, son susceptibles de interpretación pero, de momento, la única que se escucha y en la que se basan las medidas que están tomándose, tanto en España como en el resto de Europa, es la de la derecha neoliberal. Apenas hay interpretación alternativa, de izquierda.

Esa es la tercera razón. Es muy difícil que prosperen las movilizaciones extraparlamentarias cuando no están integradas en una teoría viable que dé una explicación de las circunstancias y muestre un proyecto de salida con un objetivo claramente expuesto. En la izquierda reina la confusión. Desde el momento en que no plantea la sustitución del modo de producción, del capitalismo, por otro, sus propuestas sólo pueden ser de reformas de aquel. Pero reformas son también las que hace la derecha, lo que quiere decir que el enfrentamiento entre ambas no es antagónico sino de matices. La dos, izquierda y derecha, plantean la salida de la crisis sin cambiar el modo de producción. No es suficiente acicate para mantener vivas las protestas callejeras y para que éstas tengan algún impacto en las medidas del gobierno.

En realidad, el movimiento 15-M es una especie de manifestación previa de esta situación. Su generalización apunta a la existencia de motivos para la protesta. Pero su inoperancia prueba que, si bien es relativamente fácil criticar lo existente, es mucho más complicado formular alternativas. Podría tratarse de tiempos de revolución. En verdad la palabra aparece de vez en cuando (por ejemplo, la spanish revolution), pero no encuentra revolucionarios que la invoquen ni gentes que la sigan.

Todas las noticias, que son como enunciados definitorios de los distintos aspectos del mundo, trazan un cuadro siniestro de dificultades y estrecheces que, además, durarán años, según Angela Merkel. Los datos que hablan de deuda, déficit y ruina son incontrovertibles y sobre esa situación fatal sube al puente de mando de toda Europa la derecha con un programa último de desmantelamiento del Estado del bienestar.

Tras las duras medidas y recortes aplicados por CiU en Cataluña, vinieron ayer los del PP en Castilla-La Mancha, que no se quedan atrás y permiten calibrar el alcance de los que estará preparando Mariano Rajoy. El PSOE ya ha acusado a Cospedal de “dinamitar” el Estado del bienestar y los sindicatos anuncian acciones en la calle. Es decir, parece estar fraguándose una confrontación social. Pero ésta probablemente no será muy intensa por tres razones. La primera porque el PP llega con la legitimidad reforzada de la mayoría absoluta que le asegura la estabilidad parlamentaria pase lo que pase en la calle.

La segunda razón es que los datos, además de abrumadores, son objetivos. La situación es la que es: no hay dinero (en el mercado), no hay crédito, no se invierte, no aumenta el PIB (incluso quizá vuelva a retroceder), no se genera riqueza, no se pueden remediar las situaciones de carencia. Todo esto son hechos. Los hechos, claro, son susceptibles de interpretación pero, de momento, la única que se escucha y en la que se basan las medidas que están tomándose, tanto en España como en el resto de Europa, es la de la derecha neoliberal. Apenas hay interpretación alternativa, de izquierda.

Esa es la tercera razón. Es muy difícil que prosperen las movilizaciones extraparlamentarias cuando no están integradas en una teoría viable que dé una explicación de las circunstancias y muestre un proyecto de salida con un objetivo claramente expuesto. En la izquierda reina la confusión. Desde el momento en que no plantea la sustitución del modo de producción, del capitalismo, por otro, sus propuestas sólo pueden ser de reformas de aquel. Pero reformas son también las que hace la derecha, lo que quiere decir que el enfrentamiento entre ambas no es antagónico sino de matices. La dos, izquierda y derecha, plantean la salida de la crisis sin cambiar el modo de producción. No es suficiente acicate para mantener vivas las protestas callejeras y para que éstas tengan algún impacto en las medidas del gobierno.

En realidad, el movimiento 15-M es una especie de manifestación previa de esta situación. Su generalización apunta a la existencia de motivos para la protesta. Pero su inoperancia prueba que, si bien es relativamente fácil criticar lo existente, es mucho más complicado formular alternativas. Podría tratarse de tiempos de revolución. En verdad la palabra aparece de vez en cuando (por ejemplo, la spanish revolution), pero no encuentra revolucionarios que la invoquen ni gentes que la sigan.

 

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Sobre: Florencio Domínguez, ‘Dentro de ETA’, Punto de Lectura, 2006

“Estaba harto, me estaban vacilando. Imitaban silbidos de pájaros y cosas así (…) También tenían perros de cuatro patas. Aluciné. A las 2.30 o 3.00 vi gente camuflada con túnicas verdes claras y capuchas entre los árboles. Al frente, un viejo de pelo blanco y calva, vestido de azul marino con un perro de caza marrón. Estarían a doscientos metros en una cuesta monte arriba. Alguno tenía capucha y estaba con lo que parecía un vídeo. Resumiendo, en cinco minutos estaba completamente rodeado. Unos con túnicas, detrás los beltzas. Un armatoste en primera línea que no sé lo que era. Un aparato asemejando una nave espacial, carro de combate o según. Cambiaba la apariencia. Por ejemplo, a veces se veía a cuatro en uniforme verde, luego solo al que apuntaba con una especie de minimisil y ponía cara de sádico. Tenían también una especie de carruaje. Solo se veía en los dos extremos dos tíos con casco amarillo-verde. Según la posición en que lo colocaran era transparente o tendría un juego de espejos. Los avances de la técnica represiva… Dentro de sentaban (más tarde los vi) cinco o seis personas de paisano con capucha. Eran los que analizaban todas mis reacciones”.

Carta de Xabier Kalparsoro a la dirección de ETA

Txato Kalparsoro estaba captando a futuros etarras mediante el método convenido de dar a conocer anécdotas que hubiese compartido con los contactados. Probablemente no quería que le ocurriese lo que al etarra Santiago Díez Uriarte, que acabó denunciado en los juzgados por tres abertzales, uno detrás de otro y en sucesivos días, a los que invitó a sumarse a ETA. Lo habían creído parte de la “txakurrada”. “Un desconocido”, contaba el primero en la denuncia, “dijo que era miembro de ETA y ante mi sorpresa y preocupación ha procedido a acercarse a mí obligándome a tocar un bulto que portaba en la cintura afirmando que se trataba de una pistola”. Egin se sumó a la fiesta: “Presenta denuncias por amenaza y coacciones: un desconocido pidió a un vecino, involucrando a HB; entrar en ETA”. La sorpresa de Díez Uriarte fue absoluta en tanto que los detenidos, para su pasmo, añadían “un montón de invenciones para llenar bulto”. La serpiente se envenenaba la cola. Por ejemplo, que le costaba hablar euskera cuando él había sido profesor de lengua vasca. Sin embargo siguió su misión de captación con una exconcejal de HB, que en principio se mostró favorable. “Pero al día siguiente compró el periódico y cuando vio la denuncia del otro idiota se asustó y tampoco lo creyó. Entonces ella también me puso la denuncia”. Habría una más por parte de un hombre al que Díez Uriarte prefirió entregar una carta personal. “Me dijo que tenía que pensarlo, que viniera en quince días. Es lo más cojonudo, que me había denunciado y el mismo día Egin lo publicaría (…) El primero es un miedoso, el segundo un tipo obligado y el tercero un hijo de la gran puta”.

Kalparsoro había redactado cartas de captación a algunos conocidos. Así es una correspondencia tipo: “Soy Txato, sí, sí, el más feo y cabrón. Estuve por entrarte el día que nos vimos en la txozna, pero no me pareció oportuno. Los que estaban contigo no son tontos y me conocen de sobra. En cualquier caso sigo pensando que mis greñas eran más largas y bonitas. Tengo que convencerte de quien soy para evitar mosqueos (…) Al grano, la persona que te entrega esta nota es de la Organización. Nos gustaría que te animaras a echar una mano. Pensamos que puedes —si quieres— aportar mucho y te aninamos a dar el paso”. Lo narra todo estupendamente Florencio Domínguez en Dentro de ETA (Aguilar). Domínguez es fundador de Vascopress y uno de los periodistas españoles a los que se le sigue el paso desde hace décadas para saber qué se está cociendo en la banda terrorista y sus aledaños. El libro es un artefacto prodigioso que se mete en las entrañas de vida regular de los asesinos, retrata el funcionamiento pesaroso de la maraña criminal y revela la jerarquía leninista de la banda, las obsesiones de sus líderes, la impiadosa actitud con los militantes, los enfrentamientos abiertos entre ellos, los enamoramientos (“Sé que vivimos de una manera que nos será imposible acabar nada, pero sé también que el intentarlo está en nosotros”), la decisión que les marcará la vida (entrar en ETA, huir a Francia), la vida cotidiana (el Comando Madrid, entre asesinatos, desesperado por comprar un test de embarazo para dárselo a Idoia López Riaño), los años en casas de familias bretonas a la espera de su primera acción armada y la paranoia que a veces desemboca, como un torrente, en locura.

Dentro de ETA es un documento profundamente descorazonador. Antxón escribe que no le aterroriza la muerte ni la cárcel “ni el destierro”, sino la “pérdida de fe en los principios”. Al fin y al cabo ETA es un engendro de principios que se han solidificado en los cuerpos destripados de cientos de víctimas. Ha crecido en el dolor de sus familiares como una hiedra imparable. La degradación de la banda es siniestra, según se observa en la correspondencia que se traen sus jefes. Estas vidas observadas desde la doblez de la muerte ajena no tienen siquiera el rasgo aquel de la escaramuza en el monte con la que organizarse para derrumbar una dictadura. “Hemos ignorado con demasiada frecuencia que ETA está formada por individuos corrientes y vulgares (…) Pensamos que la actividad terrorista requiere complejas cualificaciones o grandes redes de apoyo y no nos damos cuenta de que si se tiene la voluntad de matar es tan sencillo que hasta los miembros de ETA pueden hacerlo”, escribe Florencio Domínguez en su epílogo. “A menudo construimos mitos trenzados con nombres resonantes o con apodos cargados de misterio, pero no vemos al etarra de a pie, aquel que tiene que pedir prestado a su familia el dinero para comprar unos zapatos, el que no consigue tener una relación sentimental estable o el que se pudre oscuramente en una cárcel porque no tiene el valor suficiente para romper con ETA”.

Es en ese epílogo donde Domínguez recuerda la tesis doctoral de Teo Uriarte, uno de los condenados a muerte en el Consejo de Burgos. Uriarte estudió el efecto que tuvo la prensa del franquismo en la organización terrorista, sobredimensionándola. Esos medios pintaban a los etarras como “osados y desprendidos activistas, entregados en cuerpo y alma a una causa épica y misteriosa, guiados por una rígida planificación y preparados para llevar a cabo las operaciones más arriesgadas. Le dio a ETA el espacio y la propaganda que negaba a las organizaciones políticas democráticas que estaban perseguidas en la ilegalidad (…) Para colmo, aventurando hechos falsos y engrandeciéndolos desembarcos de armas y secuestros de aviones, se alentaba a las generaciones venideras a su realización. Puesto que si en el pasado ETA los había intentado hacer, ¿por qué no hacerlos ahora?”, se pregunta Uriarte. “A un piso de alquiler le llamamos base”, recuerda Domínguez. “Hablamos del núcleo central de no sé qué comando, a prestar un coche lo denominamos infraestructura de transporte. Convertimos los actos sencillos en categorías trascendentes con nombres de resonancia militar y terminamos confundiendo un paseo por el campo con la Larga Marcha”.

Nada más llegar al País Vasco desde Francia en 1993, Xabier Kalparsoro se encuentra en un bar de Vitoria a un antiguo militante de Jarrai, que se acerca a él para saludarlo. Kalparsoro le dice que acaba de salir de una detención. La impresión de este amigo suyo es de profundo terror. “Tenía el rostro desencajado y las manos absolutamente despellejadas. Dijo que le había detenido la Ertzaintza durante tres días. Que le habían hecho de todo, le habían drogado y, al final, le habían puesto en libertad”. Al día siguiente comería con él y unos amigos en el piso de éstos. Cuando le preguntaron por los arañazos que presentaba en brazos y piernas, el terrorista se puso nervioso. “Cogió una servilleta de papel y escribió: ‘Me han tenido varias horas entre zarzas. No quiero hablar de esto’. Acto seguido cogió un mechero y quemó la servilleta”. Horas después una llamada anónima informó de que un “refugiado” llamado Anuk —así es como se le conocía— había sido detenido por la Ertzaintza en Lloido. Aunque el diario lo publicó en un breve, ningún cuerpo policial tuvo constancia de ningún arresto. Un día después un guardia civil de la Comandancia de Sansomendi, en Vitoria, coge el teléfono y escucha a alguien que se identifica como Javier Kalparoso: “Soy liberado de ETA y estoy aquí”. No le creen.

Su aventura en el País Vasco empezaría a desbarrar a mediados de septiembre. Una nueva llamada anónima informa al Egin de que Anuk fue visto hace una semana “rodeado de txakurras” en un monte de Lloido. El periódico no publica nada. Ese día, Kalparsoro escribe una larguísima carta en la que explica sus últimas semanas. Es el documento testimonial de un delirio absoluto. Comienza cuando cree estar siendo perseguido por ocho coches y una moto de Telepizza. Dice haber sido secuestrado por la Ertzaintza, por la Guardia Civil o por las dos al mismo tiempo. Y empieza a contar que fue desplazado a un monte en el que cree descubrir una base secreta de la policía vasca. “Eran zipayos y al salir del monte me tendieron una emboscada. Tenían todo el monte tomado. Lo que nadie me dijo y parece que nadie sabe es que ellos tienen una base camuflada allí: chabolas y escondites hechos con ramas de árboles y zarzas (…) Tienen todo supermontado. Parecía que estaban de adiestramiento o algo parecido. Todos vestían anoraks amarillos. Nadie hablaba. Había gente de todas las edades, pero sobre todo gente superjoven. Había también mogollón de guardias y maniobras. Vestían túnicas verde claro y capucha del mismo color”. La carta sigue con los “perros de cuatro patas” y aparatos similares a naves espaciales. Fue detenido en barrena semanas más tarde. “Soy liberado de ETA y si no me ponéis en libertad vendrá un comando. Este es un tema fuerte”, dice antes de proponerle a un policía fingir una fuga dejándose dar —el agente— un golpe en la cara. Ya detenido saltó por la ventana de un segundo piso de la Jefatura Superior de Policía estrellándose en el suelo. Moriría tres días después en el hospital. La carta que Kalparsoro envió a la dirección de ETA antes de morir ha merecido credibilidad del mundo abertzale. Además de diversos testimonios en foros contra la tortura, Joxean Agirre escribe en su libro ¿Cipayos?: “Xabier Kalparsoro fue secuestrado por miembros de algún cuerpo policial, que él identificaba como ertzaintzas, interrogado, drogado y torturado. Después, fue nuevamente liberado con la esperanza de que les condujese hasta otros miembros de la organización.

José Luis Geresta Múgika, acusado de agarrar a Miguel Ángel Blanco para que García Gaztelu le descerrajase dos tiros en la cabeza, se suicidó presuntamente en marzo de 1999. Las investigaciones de la Ertzaintza sobre sus últimas semanas dieron con el perfil de “una persona desequilibrada con un comportamiento obsesivo, que se creía controlada en todo momento por la policía”. Florencio Domínguez relata cómo a un conocido le pidió que le llevara en coche y al tomar una curva saltó en marcha tras decir que les seguían. A un conductor en Andoain lo paró apuntándolo con una pistola para llevarle el coche. Era de madrugada, y Geresta se quedó de piedra cuando el hombre, ebrio, le dijo: “Anda, vete a tomar por el culo”, y arrancó el vehículo. Finalmente el terrorista se convenció de que tenía un chip en las muelas que permitía su localización. Llevó unos alicates a casa de un amigo para que se las quitara todas, pero éste no se lo tomó en serio. Geresta apareció muerto en un terruño de un disparo en la sien y con su pistola al lado. La pistola se encontró a la izquierda del cuerpo, mientras que Geresta era diestro y la bala entró por la sien derecha. El caso alimentó sospechas de todo tipo. Dos muelas habían desaparecido y un diente fue serrado. Esto no se apreció en el primer examen forense (“bien porque no habían sido extraídas todavía”, dice Florencio Domínguez) pero sí en la autopsia pedida por la familia. En el asunto metieron baza el exministro de Interior, José Barrionuevo (que trazó una comparación de actuaciones del GAL con las que se producían a finales de los noventa) y el general José Antonio Sáenz de Santamaría, que encuadró la muerte en la guerra sucia. Un microchip en la muela es el argumento del primer capítulo de la serie Expediente X. ¿Sufría delirio tecnológico Geresta como llegaron a decir los psiquiatras?

El que no sufre delirios es Antxón, el viejo etarra que estaba obsesionado con la muerte: “Cada uno evita la muerte de un modo diferente. Algunos en silencio, caminando de puntillas; otros reculando, otros pidiendo perdón o permiso. Hay quien entra discutiendo o exigiendo explicaciones y hay quien se abre paso en ella a codazos y puteando. Hay quien la abraza. Hay quien se tapa los ojos; hay quien llora. Yo siempre pensé que me metería en la muerte a carcajadas”. Aunque la hora final no le asusta, hay algo que le saca verdaderamente de quicio: que le toquen las mariposas. Cuando el director del servicio secreto de la República Dominicana le niega trabajar clasificando lepidópteros en el Museo de Historia Nacional monta en cólera y comienza una larga perorata en la que acaba concluyendo que se está trasladando al continente americano “y en mi persona” la guerra que “hace 150 años viene llevando el pueblo vasco con el Estado español”. Y por tanto, exige a un alucinado funcionario dominicano que se le facilite un fusil, lo dejen suelto en una loma y le echen detrás las tropas “para así al menos morir con honor”.

 

 

Se nos ha muerto Javier Pradera (1)

 

Ayer fue para mí un día triste, muy triste. No, no hablo de resultados electorales. Estos, mas o menos, estaban ya descontados y se ha hablado y se hablará mucho más. Tiempo habrá para ello dentro de unos pocos meses, cuando el nuevo Gobierno comience a hacer su labor, a aplicar su programa, tomar decisiones y analizar cómo se va montando el variable puzzle de los grupos parlamentarios.
Me levanté mientras desayunaba por una llamada: un amigo desde Madrid me comunicaba que se nos había muerto Javier Pradera, uno de los grandes intelectuales de la segunda mitad del siglo XX y la primera década del XXI, que acaba en este año. Entre unas obras y otras, especialmente en el campo del ensayo y el artículo periodístico; también y considerablemente en el mundo editorial, Pradera se ha erigido como una figura central de la España contemporánea, “la materia gris de la cultura”, como dijo sobre él el escritor Javier Cercas. Cuando se hablaba en estos términos, modestia aparte, este veterano de mil batallas sonreía y negaba el calificativo.

Javier Pradera ha muerto como había vivido: con dignidad. La dignidad del hombre que se esfuerza por ser justo, para lo que es preciso no solo conceptos, intuiciones e ideales, sino la voluntad de ponerlos y ponerse en constante prueba. Es algo que demanda no poca capacidad de resistencia. Y Pradera ha sido un resistente hasta el final. No hace mucho, quien me llamó para darme la mala nueva me comentó que estaba seriamente enfermo. Sin embargo, el mismo día en que se lo llevó su muerte, publicaba El País el que habría de ser su último artículo: Al borde del abismo“.

Visto hoy, el título resulta cuanto menos irónico. La importancia de Javier Pradera trascendía mucho más allá de su trabajo, pues no era necesario haber tenido un trato íntimo con él para comprender lo que ha sido para nuestro país su trayectoria como actor y pensador político, como agente cultural de primer orden y como periodista, siempre de forma discreta y generosa, siempre sabiéndose responsabilizar de cada una de sus opiniones y posturas, siempre anteponiendo lo que creía adecuado a su propia conveniencia. Este su último artículo lo dictó, como otros, a su mujer, Natalia Rodríguez-Salmones. No veía ya las teclas. Pocas semanas antes, una perseverante enfermera se esforzaba en el hospital, con una manzana en la mano: “A ver Francisco, esto que va a comer, ¿cómo se llama?” Y Pradera, examinándola de reojo, respondía: “apple”. Lúcido e irónico hasta el final que sabía estaba llegando.

 
Fue una de esas figuras singulares que inspiraron la Transición democrática española y una incipiente estirpe intelectual que, en aquellos tiempos, procuraba para España un modelo de sociedad y de cultura bastante más alto que el que después produjo la historia. En mis años de facultad, por los 70, se oía hablar de Pradera con una mezcla de enigma y de mitología, de personalidad algo sátira. En su despacho de Alianza, solía recibir a algunos postulantes, que llevaban algún desatinado ensayo en el cerebro o bajo el brazo. Al salir, afirmaban que él era solamente un fenicio, un comerciante camuflado, cosa que todo el mundo celebraba como una evidencia de lo contrario y que acrecentaba la figura.

Entre los no tan remotos tiempos en que los editores hurtaban sin piedad ni respeto la obra a sus autores y el tiempo actual, heredero directo de la salida a bolsa de los grandes grupos editoriales, donde la única perspectiva es el beneficio económico puro y duro, hubo un largo periodo en el que la edición se concibió también como un oficio de caballeros, según explica José María Guelbenzu en un artículo muy recomendable sobre Kurt Wolff.

Él pertenecía, con estilo propio, a esta clase de personas de dignidad. Su dedicación editorial abarca tres nombres míticos en la edición en lengua española: el Fondo de Cultura Económica (FCE), como primer director (1962-1966) de la delegación en España, Tecnos, Siglo XXI editores y Alianza Editorial, como miembro del consejo de dirección. En las dos primeras, al lado de otro nombre legendario, Arnaldo Orfila; en la tercera, junto con los otros dos impulsores de Alianza, José Ortega Spottorno y Jaime Salinas. Tres casas editoriales de enorme impacto en la intelectualidad de nuestro país, pero solo la última es netamente española. No hay hombre o mujer cultos del año 66 hasta ahora que no se haya formado en buena parte gracias al catálogo de Alianza Editorial. En su trayectoria literaria y de editor Pradera, era su convicción de que una editorial ha de ser una contribución necesaria al desarrollo intelectual del país, de una parte, y vehículo de conocimiento universal de otra; es decir, un constante flujo cultural de ida y vuelta. Al referirse a su labor en FCE escribió: “Aprendí mucho, aprendí la tradición de que los libros no son mercancías, sino bienes culturales. Fondo de Cultura fue y es modelo y paradigma editorial, no sólo por los libros que ha publicado sino, sobre todo, por la forma de comprender la cultura latinoamericana y española”. Junto a Fernando Savater, fue director de la revista Claves de la razón práctica. Recibió el Premio Francisco Cerecedo, de la Asociación de Periodistas Europeos, en 1984.


Siempre actuó como un consejero de príncipes, en un discreto segundo plano, aunque de enorme influencia y autoridad, sin desear ni esperar otra cosa que el desempeño de ese papel, siempre atento y a veces próximo, por otra parte, a los lugares de decisión y a los movimientos del poder.

Esa actitud discreta e importante, cultivada como rasgo de carácter, le movió a la labor editorial en sellos que, como hemos señalado, se han grabado en la historia de las luces de este país, legando unos catálogos editoriales que, contemplados desde la distancia del tiempo, parecen concebidos para una sociedad de vanguardias del pensamiento y de ciudadanos ávidos de conocimiento. Y, efectivamente, hubo una época en que ése parecía un destino inexcusable, la identidad oculta de un pueblo, maltratado por circunstancias y errores históricos, al que le había llegado su hora, el momento de restañarlos y conjurarlos de una vez por todas.


 

 
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Publicado por en 22 de noviembre de 2011 in Política Nacional

 

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Mayoría absoluta, pero estrecho margen de maniobra en la economía

Pedía Rajoy un apoyo masivo en las urnas y los votantes le han dado una holgada mayoría absoluta. Si se suma el resultado de las elecciones municipales y autonómicas, ninguno de sus predecesores en La Moncloa ha acumulado tanto poder como el que va a tener después de su investidura. Aunque, paradójicamente, tampoco ninguno tuvo tan estrecho margen de maniobra. Decía Rajoy en campaña, tras el último vendaval de los mercados, que a los españoles no les gusta que les digan desde fuera lo que tienen que hacer. Pues bien, gran parte de su agenda inmediata ya viene trazada con el programa de consolidación fiscal exigido por Europa y que, salvo subidas de impuestos ya descartadas, no es sino un duro plan de ajuste.

La desesperante ambigüedad de Rajoy no le ha pasado factura en las urnas, seguramente porque el fracaso de Zapatero en su segunda legislatura inhabilitaba de antemano a los socialistas para conducir al país en esta segunda travesía de la gran depresión que padecemos desde 2009. Pero lo que ha sido una estrategia electoral de éxito no puede prolongarse un día más. Los ciudadanos, tanto los que le han votado como los que no, necesitan conocer a la máxima brevedad el plan de medidas urgentes que tan celosamente ha escondido. Tampoco los mercados, que vuelven a abrir mañana tras las turbulencias del viernes, van a dar ningún respiro al presidente electo.

Los electores le han dado votos suficientes votos para blindarle frente a las exigencias maximalistas que pueda plantear la extrema derecha que habita en el PP. Y también para formar el gobierno fuerte que decía necesitar. Esa fortaleza depende ahora exclusivamente del acierto de Rajoy en la elección de un Consejo de Ministros solvente, en el que debería despejar cuanto antes la incógnita de su responsable de Economía sin los rituales secretistas que acostumbran los presidentes. Habrá que ver también en qué quedan las promesas de convocar un gran acuerdo nacional —incluido el pacto por la sanidad pública, que Gallardón comprometió en el segundo debate— para gestionar la emergencia económica.
Cabe esperar que utilice la ronda de felicitaciones postelectorales para acordar citas con sus homólogos europeos, especialmente con la canciller Merkel, aun antes de que a comienzos de diciembre se reúna la conferencia del PPE, que tras la incorporación de Rajoy añadirá un sillón más a los 24 que ya ocupa en un Consejo Europeo de 27. La coincidencia ideológica debería servirle al menos para desarrollar una relación más fluida en esta UE de la que depende en gran medida la solución de la crisis y cuya desesperante lentitud y división interna agrava a menudo los problemas.

El partido socialista cosecha su peor resultado histórico, que ha venido alimentando desde hace dos años, cuando ya las encuestas empezaron a registrar una fuga masiva de votantes que las urnas han confirmado. El miedo a los recortes de Rajoy ha sido al fin un argumento que palidecía frente al lancinante guarismo de cinco millones de parados, a pesar de la meritoria campaña de Rubalcaba. Sería un despropósito que los socialistas se embarcaran en una noche de cuchillos largos que les impida realizar la tarea de oposición que les han encargado más de siete millones de votantes. Tienen tiempo para madurar los relevos que exige la magnitud de su derrota, empezando por la secretaría general del partido.
En el País Vasco el gran beneficiado del cese de la actividad terrorista de ETA ha sido Amaiur, que le disputa al PNV la hegemonía del electorado nacionalista. En este Parlamento de sólida mayoría conservadora, a la que sólo escapan Cataluña y el País Vasco, la dispersión de antiguos votantes socialistas ha alimentado también un crecimiento notable de IU y de otras formaciones minoritarias. Se configura así un Congreso de los Diputados donde convive una bancada mayoritaria del PP con una mayor diversidad y en el que los dos principales partidos no cuentan con votos suficientes para imponer una reforma constitucional sin referéndum, como ya hicieron en septiembre.

 
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Publicado por en 20 de noviembre de 2011 in Política Nacional

 

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Se podría haber llegado a la situación actual si ETA no hubiera hecho uso del terrorismo

Bilbao, 31 de julio de 1959. Un grupo de estudiantes radicales disidentes del colectivo EKIN —nacido en 1952 para reaccionar contra la pasividad y el acomodo que en su opinión padecía el PNV— funda Euskadi Ta Askatasuna. (Euskadi y Libertad). Es el nacimiento de ETA.

El 20 de octubre de 2011, la banda anunció “el cese definitivo de su actividad armada” mediante un comunicado publicado en las ediciones digitales de los diarios Gara y Berria, difundido igualmente en vídeo y audio en castellano y euskera.

En este largo camino, ETA ha asesinado a 829 personas, causado innumerables heridos, destrozado la vida de decenas de miles de personas… y no ha conseguido ninguno de sus objetivos: el etnicismo (como fase superadora del racismo) y la independencia de los territorios que, según reivindican, pertenecen a Euskadi: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra (en España) y Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa (en Francia).

Siempre se ha dicho que el caso del IRA y el de ETA tenían pocas cosas en común, y es cierto que los dos respondían a escenarios muy diferentes. Aun así, quizás este sea un buen momento para pasar revista a algunas de las cosas que han ocurrido en Irlanda del Norte después de que la organización terrorista firmara los acuerdos de Viernes Santo de 1998 y renunciara al uso de la violencia, y tras el anuncio definitivo del abandono de las armas, que solo se produjo formalmente siete años después, en 2005.
El IRA, Ejército Republicano Irlandés, buscó durante años, mediante el uso de las armas y el terrorismo, el fin del gobierno británico en Irlanda del Norte y la reunificación de la isla. En su historial se registran 1.778 asesinatos así como 293 militantes propios que perdieron la vida de forma igualmente violenta. Casi 80 años después de iniciada su lucha anunció que buscaría esos objetivos por vías pacificas, a través de su partido político Sinn Fein. Rápidamente se demostró que su principal problema no residía en el gobierno de Londres sino en buena parte de los habitantes de Irlanda del Norte, que no comparten su proyecto, por más que su mensaje haya ido suavizándose y modernizándose.
En las últimas elecciones a la Asamblea de Irlanda del Norte, creada por los acuerdos de 1998 y puesta en marcha en Belfast realmente en 2005, el Sinn Fein obtuvo 28 escaños, de un total de 108, y quedó en segundo lugar, por detrás del Partido Democrático Unionista, fundado en su día por el conocido reverendo protestante y radical probritánico Ian Paisley, que obtuvo 36. Gracias a los acuerdos firmados entre las dos comunidades, el ministro principal es Peter Robinson, unionista, y el viceministro, el antiguo miembro del IRA Martin McGuinness, que controla, además, cuatro de las once carteras el gabinete. Los dos mantienen una estrecha relación personal. En las últimas semanas, McGuinness ha levantado una fuerte polémica al anunciar que presentaría su candidatura a la presidencia de la República de Irlanda.
La única pregunta que los antiguos responsables del IRA se niegan a responder es la siguiente: “¿Hubieran podido alcanzar los mismos objetivos que han logrado hasta ahora, utilizando desde el primer momento medios pacíficos?”. Si hacemos caso a la mayoría de los analistas y estudiosos del caso irlandés, se podría haber llegado a la situación actual incluso de manera más rápida y simple si el IRA no hubiera hecho uso del terrorismo. El problema es que los dirigentes del IRA jamás podrán aceptar ese análisis porque dejaría sin sentido a las casi dos mil muertes que provocaron a lo largo de estos años y les colocaría a ellos mismos en una posición moralmente insoportable. Como explica Albert Camus en Los Justos, para alguien que se considera a sí mismo un revolucionario es muy difícil vivir y convencerse de que es un asesino. Si las muertes que ha causado no eran necesarias y ni tan siquiera beneficiaron a sus objetivos, la carga individual podría ser abrumadora.
El problema en el caso de ETA es que tiene delante de sí un espejo nítido que le debería hacer muy difícil ignorar a Camus: Cataluña ha logrado los mismos grados de gobierno propio, la misma autonomía y personalidad nacional de que dispone Euskadi sin disparar un solo tiro y sin provocar la muerte de una sola persona. Los independentistas catalanes, que también rechazan la autonomía, han buscado los mismos objetivos que sus colegas vascos, pero no creyeron tener derecho a defenderlos con el terrorismo. Y no se puede decir que hoy estén más lejos de lograr esos objetivos que los independentistas vascos. Para colmo, los independentistas catalanes han renunciado a lo largo del camino a muchas menos cosas que sus colegas vascos, que se reclamaron en sus inicios marxista-leninistas y que ahora ignoran completamente esa ideología. En fin, sería una pena que los organizadores de la Conferencia de San Sebastian no hubieran leído a Camus.

Salvados – Borrando a ETA (16 de octubre de 2011)

 
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Publicado por en 30 de octubre de 2011 in Política Nacional

 

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75 aniversario de las Brigadas Internacionales

  Hoy, 22 de octubre, se cumplen setenta y cinco años de la creación de las Brigadas Internacionales. En noviembre de 1936, la XI y la XII Brigadas Internacionales entraron en combate por la defensa de Madrid en la Ciudad Universitaria y en la Casa de Campo. Según los útlimos estudios llegaron a participar en total 59.380 brigadistas extranjeros, de los cuales murieron más de 15.000. Loa voluntarios internacionalistas no sobrepasaron el número de 20.000 en los frentes en cada periodo de la guerra. Las Brigadas Internacionales estuvieron compuestas por personas de cincuenta y cuatro países de Europa, Asia, África y América. Fue la primera vez en la Historia en la que se produjo una participación tan numerosa e internacional, en ayuda de un pueblo cuya Libertad se veía amenazada por el fascismo.


  A mediados de los años 90, España concedió la ciudadanía española a los brigadistas, una idea concebida durante el último gobierno de la II República, presidido por Juan Negrín.

  El homenaje se llevará a cabo en Albacete, Barcelona, Madrid y otras localidades. Entre las actividades programadas en Madrid podemos destacar la inauguración de un monumento a las Brigadas Internacionales en la Ciudad Universitaria de Madrid. Esta obra ha sido diseñada y realizada por docentes de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y ha sido tratada con materiales que impiden la realización de pintadas. El coste de esta obra conmemorativa ha sido sufragado por la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI), con aportaciones de particulares y de entidades españolas y extranjeras, entre ellas algunas embajadas de países de los que procedían los brigadistas: Argentina, Canadá, Chipre, Eslovenia, Noruega, Rusia y Serbia. Conviene recordar que en los alrededores del emplazamiento del monumento, aún se pueden ver las huellas de impactos de bala en varios edificios, ya que como se mencionaba al principio, la Ciudad Universitaria fue uno de los primeros escenarios de entrada en combate de las Brigadas Internacionales

  También se van a llevar a cabo unas jornadas, los días 20 y 21 de octubre, con el título “Las Brigadas Internacionales, de lo local a lo global”, en las que participarán historiadores, investigadores y activistas de varios países. En el programa de dichas jornadas se incluyen dos documentales presentados por su autores (uno de ellos se estrena allí).

  El domingo 23 por la mañana habrá un acto de recuerdo en el cementerio de Fuencarral, y ese mismo día, a partir de las 11:30 horas, en el salón de actos del Ateneo de Madrid se proyectarán dos documentales sobre los brigadistas daneses y argentinos, respectivamente. Después habrá un coloquio con dos historiadores y un representante de la AABI.
                                                          

‘A las Brigadas Internacionales’

Venís desde muy lejos… Mas esta lejanía
¿qué es para vuestra sangre que canta sin fronteras?
La necesaria muerte os nombra cada día,
no importa en qué ciudades, campos o carreteras.

De este país, del otro, del grande, del pequeño,
del que apenas si al mapa da un color desvaído,
con las mismas raíces que tiene un mismo sueño,
sencillamente anónimos y hablando habéis venido.

No conocéis siquiera ni el color de los muros
que vuestro infranqueable compromiso amuralla.
La tierra que os entierra la defendéis seguros,
a tiros con la muerte vestida de batalla.

Quedad, que así lo quieren los árboles, los llanos,
las mínimas partículas de la luz que reanima
un solo sentimiento que el mar sacude: ¡Hermanos!
Madrid con vuestro nombre se agranda y se ilumina.

Rafael Alberti , Madrid, diciembre de 1936.

 
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Publicado por en 22 de octubre de 2011 in Política Nacional, Varia

 

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ETA Campora

  «Eso es, vete ya. Desaparece de nuestras vidas. Deja que la gente viva en paz y en paz dirima sus diferencias. No haces falta a nadie ni nadie te necesita. Hasta tus supuestos allegados civiles piden que bajes el telón. Muy pocos te echarán de menos, aunque alguien siempre habrá. Eres un anacronismo. Formas parte del siniestro legado del franquismo. En un mundo que puede movilizarse al unísono en los cinco continentes por causas nobles y pacíficamente, tu recurso a la violencia carece de justificación alguna. Pudo tenerla durante la dictadura, que era un régimen violento, y aun así es más que discutible. Pero en democracia le violencia es ilegítima. Hay quien te regalará los oídos diciendo que esto no es una democracia. Son los que consideran que sólo es democracia lo que ellos deciden»…

Sigue: Palinuro: ETA kanpora. Por Ramón Cotarelo

 
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Publicado por en 18 de octubre de 2011 in Política Nacional

 

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El azul triunfa en el bipartidismo


Por: Ignacio Trillo Huertas.

  «Ha comenzado la Conferencia del PSOE en Madrid, y lo que más ha sorprendido a delegados y medios de comunicación presentes en la sala del encuentro consiste en que el rojo del escenario que siempre figura en los actos socialistas se ha transfigurado en un azulado que el propio diario El País califica de “azul pepero”. Y yo añado, observando las lineas sobresalientes del fondo del escenario, sino figuran en el fondo del acto grandes alas de gaviotas volando…»

Seguir leyendo en el blog de Ignacio Trillo Huertas.

 
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Publicado por en 1 de octubre de 2011 in Política Nacional

 

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La ilusión de un cambio de modelo productivo

Hace 10 años, la deuda externa de España representaba el 26% del PIB; cinco años después había subido al doble, y a finales del 2008 alcanzó el 102%. En este período, el endeudamiento de las familias ha pasado del 38% al 83% del PIB, y el de los bancos, del 0,83% al 55%. Aunque durante un decenio largo disfrutamos de un crecimiento cercano al 3% anual, con un aumento inusitado de la población activa, gracias a una inmigración que creció a una velocidad sin parangón con otros países, a nadie pudo sorprender que con estas cifras la crisis se presentara en España con rasgos tan pronunciados.

Los españoles no salen de su asombro antes tan bien, y ahora de repente tan mal, y les cuesta caer en la cuenta de que el bienestar alcanzado lo debíamos, en primer lugar, al euro, que, además de contener la inflación aunque la española fuese mayor que la media comunitaria, facilitaba dinero abundante con un interés muy bajo; a la construcción, que, al subir el precio de las viviendas dos dígitos al año, se convirtió en la inversión financiera más rentable, refugio del dinero negro circulante; a la inmigración, que ofrecía cuantiosa mano de obra a bajo precio; a la prosperidad de nuestros vecinos, que además de vender a crédito en las mejores condiciones, contribuían a un crecimiento continuo del turismo; en fin, a la disposición tan española a endeudarse alegremente, mirando a otro lado ante los datos estremecedores de la balanza de pagos.

Se vive bien del ahorro de los demás, pero al final se encalla en un alto endeudamiento y una bajísima productividad. Después de haber superado en renta per cápita a Italia, país en el que el declive es evidente, se especulaba cuándo le llegaría el turno a Francia, que también lucha con dificultades crecientes, pero ya no podemos seguir con las ínfulas de un país rico que exige un puesto entre los poderosos del mundo. Lo peor es que los españoles llegaron a creerse que su economía estaba asentada sobre fundamentos sólidos, y el Gobierno no fue el único que se negó a percibir las señales de lo que se nos venía encima, rechazando, a veces con ironía, otras recurriendo al patrioterismo más cerril, las voces de las distintas Casandras. Cuando, empujado por las cifras del paro, no hubo más remedio que empeñarse en divisar alguna luz a la salida del túnel, Zapatero recurrió al viejo tópico de que la crisis ofrecía la gran oportunidad de cambiar el modelo productivo.

Los españoles supieron muy pronto que su futuro dependía de pasar de una sociedad rural poco desarrollada a una industrial competitiva. Pese a repetidos intentos en el siglo XIX y primera mitad del XX, con la sola excepción del País Vasco y Cataluña, y eso gracias a un proteccionismo, cuyos costos todavía se discuten, la industrialización no enraizó en la mayor parte de la Península. Fracaso que nos diferencia del norte europeo y explica nuestra tortuosa historia política y social. En los dos primeros decenios del franquismo se intentó una industrialización autárquica dirigida por el Estado; con el Plan de Estabilización de 1959 se optó por abrirse al exterior, aprovechando las inversiones y la tecnología de los países más avanzados, con magníficos resultados.

A partir de los años sesenta del siglo pasado España se convierte en un país industrial, pero ya en los ochenta tuvo que llevar a cabo una reconversión de la siderurgia y de la construcción naval. Cuando parecía consolidado un nuevo modelo que combina producción industrial España llega a fabricar más de tres millones de automóviles al año, de los que exporta la mayor parte con servicios tan competitivos como el turismo y una agricultura cada vez más exportadora, junto con los demás países comunitarios, en el último decenio tiene que enfrentarse a una de las consecuencias más graves de la globalización, la deslocalización de la producción industrial al continente asiático.

La crisis ha puesto de relieve que el modelo actual que combina industria, agricultura y servicios está caducado. No volveremos a las cifras alcanzadas de exportación de automóviles después de Corea del Sur, China y la India, que se perfilan como las nuevas potencias exportadoras, y las ventas de productos del campo sufrirán cada vez más la competencia del Tercer Mundo, al que la “fortaleza europea” no tendrá otro remedio que abrirse para disminuir la presión migratoria.

Sólo si a la salida de la crisis logramos un nuevo modelo productivo el porvenir se despeja. Los datos escalofriantes de nuestra deuda externa provienen de la escasez de productos exportables con un alto valor añadido, y conseguirlo exige impulsar la ciencia y la tecnología. El reto es inmenso y requiere una política adecuada a largo plazo, tanto en educación un campo que requiere mucho tiempo y dinero, además de nuevos valores que inciten al esfuerzo y a la responsabilidad como en la selección de los nichos en los que podríamos ser competitivos con una tecnología propia.

El físico español José García Santesmases, que había publicado en 1949 un primer artículo sobre informática, a su regreso de Estados Unidos, convencido de la importancia que tendría esta nueva disciplina, trató en vano de convencer a los dirigentes del CSIC de que los esfuerzos habría que centrarlos en aquellas ramas de la ciencia que, como la informática, estuviesen empezando, ya que permiten partir de una base común en condiciones de igualdad. Cuanto más desarrollada esté una tecnología, más difícil es empezar a competir en ella. Es una recomendación que no ha perdido vigencia.

Resulta decisivo elegir bien los campos en los que podamos competir a nivel mundial —la biotecnología, la biología molecular, la microelectrónica, las energías renovables, las telecomunicaciones— para centrar en ellos todos los esfuerzos. No podemos renunciar a seguir comprando tecnología extranjera, por grande que sea el peligro de colonización tecnológica, pero resulta imprescindible realizar paralelamente una investigación propia sobre la tecnología traspasada para ampliar nuestra autonomía al tratar de mejorarla.

Frente a cualquier retórica facilona sobre las expectativas de un nuevo modelo productivo hay que tener muy en cuenta que el peso de las exportaciones de productos de alta tecnología no supera el 1% del PIB, cifra muy inferior a la de otros países de nuestro entorno. El mayor obstáculo a la introducción de nuevas tecnologías es el predominio de la pequeña empresa el 94% de las empresas españolas tienen entre 0 y 10 trabajadores, y si bien proporcionan el mayor número de empleos, no están interesadas, ni tampoco en condiciones de llevar a cabo innovaciones tecnológicas.

En cuanto se toma en consideración nuestro sistema educativo y los valores dominantes en la juventud, así como la estructura productiva con sólo el 0,13% de empresas con el tamaño adecuado para impulsar una tecnología propia, pese a que en los últimos años haya aumentado la investigación empresarial y el número de patentes españolas, el paso a un nuevo modelo productivo no deja de ser una ficción hasta ahora sin la menor base real. No faltan los que creen que no nos queda más que seguir siendo una sociedad de servicios y que es mucho lo que aún queda por hacer en este campo para garantizar a la larga un nivel de vida alto, y que inventen otros.

 
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Publicado por en 25 de julio de 2009 in Política Nacional

 

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