Como anunciábamos en artículo del pasado jueves, la apuesta de Google por integrar entre los resultados de búsqueda los de su red social Google+, ha añadido, no sólo problemas con la privacidad y la neutralidad en sus resultados de búsqueda ha provocado problemas para la compañía. Las autoridades antimonopolio norteamericanas ha decidido ampliar su investigación sobre Google.
Pese a que esta novedad, de momento solo disponible en la versión en inglés de Google, podía ser desactivada, lo cierto es que el buscador la ha venido implementando por defecto logrando un importante impacto entre sus usuarios. Tras la “mejora” de los resultados ofrecidos en Google primando en sus resultados las publicaciones llevadas a cabo en su red social, Google+, y la consiguiente recomendación de apertura de una cuenta en ella, Twitter mostró su malestar, como no podía ser de otra manera, por el perjuicio que sufría como plataforma de comunicación que de forma natural había ganado relevancia en los últimos años.
Twitter y Facebook han sentido la consiguiente merma en la posibilidad de acceder a las publicaciones de la que hoy en día es la plataforma de comunicación online más relevante, ha provocado un profundo malestar en Twitter; es decir, tweets o mensajes de personas destacadas. ¿Recuerdan aquello de “fulalo de tal está en Facebook” o la aparición de tweets de personas relevantes de la red o del mundillo del famoseo?
La primera en reaccionar ha sido Twitter, ante la aparente sorpresa de Google, que tendió la mano a un posible acuerdo que retomara total o parcialmente la colaboración que en su día mantuvo con la plataforma de microblogging. Pese a que la primera reacción de Google fue de sorpresa, Twitter decidió durante el pasado 2011 no renovar su acuerdo de colaboración con el buscador para ofrecer entre sus resultados aquellos tweets que dieran respuesta a las consultas planteadas en una búsqueda.
El presidente de Google, Eric Schmidt, ha mostrado su lado más templado al señalar que el contenido de Google + no se ve favorecido frente al resto de redes sociales. En una reciente entrevista concedida a Marketingland, Schmidt ha indicado que la compañía líder de Internet está abierta a mantener contactos con Facebook (que hasta el momento no ha dicho ni una palabra sobre el tema) y Twitter, con la intención de lograr mejorar la indexación de sus contenidos en el buscador líder de Internet. Google necesita el acuerdo o al menos dejar claro que Twitter y Facebook no salen perjudicadas con sus últimas novedades.
Google conoce perfectamente que sus movimientos podían llegar a ser interpretados como un acto de abuso de su posición dominante. La compañía del buscador sabe que las autoridades antimonopolio europeas y norteamericanas están pendientes de sus movimientos ya que esta ha acaparado en los últimos años una posición dominante en varios mercados (búsqueda, publicidad…) que hace que cada una de sus acciones pueda afectar negativamente a la competencia llegando a suponer una importante merma de la libre competencia. Pese a que la figura del monopolio “natural” o liderazgo de un mercado es una posibilidad ajustada a Derecho, lo cierto es que las empresas como Google que están en esta situación deben llevar ciertas cautelas para no incurrir con sus actos en prácticas contra la libre competencia. Ya le ha ocurrido en ocasiones anteriores, sobre todo en los EE UU como en Europa.
Actualmente las autoridades antimonopolio están pendientes de resolver una importante causa contra Google que podrían suponer la imposición de multas multimillonarias y una pérdida considerable de imagen. Ante la presión de la competencia, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos ha decidido ampliar la investigación que actualmente lleva en marcha sobre la posible manipulación de sus resultados de búsqueda a productos como Google+. Con esta ampliación de la investigación, los resultados de la misma y la imposición o no de multas multimillonarias se retrasan a una fecha sin determinar.
El presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, acudió en noviembre a responder las cuestiones planteadas por algunos senadores de Estados Unidos en la considerada como investigación más importante contra la compañía norteamericana. La comparecencia de Schmith, centrada en el posible abuso de posición dominante de Google, ha obligado a responder a preguntas como si prioriza Google sus propios productos en su buscador, o si se someten los servicios de Google a los mismos criterios de clasificación algorítmica que otros resultados orgánicos de búsquedas.
Empresas como la web de recomendaciones Yelp, el comparador de compras NexTag o el sitio de viajes Expedia han denunciado públicamente que Google muestra en los primeros resultados del buscador de su propiedad y control, sus propios productos con preferencia sobre los de su competencia. También se espera que se sumen a ellas empresas de publicación y difusión de vídeos en Internet que ven cómo los resultados de las búsquedas de vídeos de YouTube se ven en las primeras posiciones de los resultados.
Como era de esperar Google, a través de su presidente ejecutivo, defendió la actuación de la compañía señalando con un lenguaje farragoso y técnico que no ha alterado sus resultados de las búsquedas en su propio beneficio. El proceso de investigación seguirá abierto en busca de una respuesta definitiva.




