El Gobierno de Estados Unidos teme que Israel esté preparando una acción militar unilateral contra Irán, lo que ha acrecentado la preocupación en el seno de la Administración presidida por Barack Obama. Como consecuencia, han elevado el nivel de alerta para proteger las dependencias estadounidenses de posibles ataques ante el posible estallido de un conflicto, según han confirmado fuentes oficiales al diario norteamericano The Wall Street Journal. Además de Obama, el secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, y otros altos cargos norteamericanos han trasladado “mensajes privados” y “directos” a las autoridades israelíes para advertirles de las consecuencias que conllevaría un ataque contra Irán. A tenor de estos indicios, Washington ha insistido a Tel Aviv que aguarde hasta que las sanciones económicas impuestas sobre el régimen de Teherán surtan efecto.
Fuentes oficiales han declarado a dicho diario que el Ejército norteamericano se está preparando para “un conjunto de posibles respuestas” ante un hipotético ataque israelí. Estas mismas fuentes han precisado que, entre otras, los “soldados están preparándose para asaltos de milicias chiíes iraníes en Irak contra la Embajada estadounidense en Bagdad”. Asimismo, han considerado que las sedes diplomáticas norteamericanas en Irak son “más vulnerables” tras la retirada del contingente militar del país a finales del pasado año. Hasta 15.000 funcionarios diplomáticos estadounidenses permanecen en Irak. Las mismas han manifestado que el Ejército “está posicionando a su aviación y otros dispositivos militares”, y Estados Unidos ha “acelerado la transferencia de armamento a aliados clave en la zona como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí como medida de disuasión”. Panetta y otros altos mandos del Gobierno han interpelado a las autoridades israelíes para asegurarse de que Tel Aviv no tomará acciones militares unilaterales contra Irán. No obstante, la respuesta de Israel “no ha mostrado compromiso alguno”.

- Michael Oren, embajador israelí en Washington
Por su parte, fuentes oficiales de Israel han sostenido que Netanyahu continúa coordinando con Estados Unidos su respuesta a la amenaza iraní. “Israel cree que el endurecimiento de las sanciones combinada con una amenaza militar creíble puede disuadir al régimen iraní de desarrollar sus proyectos nucleares militares”, ha argüido el embajador hebreo en Washington, Michael Oren. “Nuestra preocupación se ha intensificado”, ha concluido un responsable militar de Estados Unidos, en vistas a una ofensiva israelí a pesar de las reticencias de la Administración Obama. “Es difícil saber qué es bravuconería y qué no lo es con los israelíes”, ha lamentado esta misma fuente. En este sentido, fuentes de la Inteligencia norteamericana han reprochado el hermetismo hebreo, lo que ha reavivado el debate en el seno del Gobierno sobre el potencial peligro de que Washington se vea involucrado en “situaciones explosivas” por culpa de Israel, y, ante lo cual, los detractores de la política de alianza con Tel Aviv abogan por recurrir a “otras fuentes de información sobre Inteligencia” y, así, adivinar las “verdaderas intenciones de Israel”.
Entretanto, el embajador israelí en Washington, ha aseverado que la política que esgrime los gobiernos hebreo y estadounidense es que “todas las opciones permanecen encima de la mesa”. Oren ha remachado que “es crucial que los ayatolás en Teherán tengan en cuenta seriamente esta política”. En este contexto, Obama telefoneó el pasado jueves al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, el general Martin Dempsey, se reunirá la próxima semana con sus homólogos hebreos
en Tel Aviv.

Mustafá Ahmadi Roshan. Debajo su coche tras el atentado
El intercambio de acusaciones entre Israel y Estados Unidos con Irán se ha intensificado tras el atentado perpetrado el pasado miércoles en Teherán y que acabó con la vida de un joven científico iraní involucrado en el proyecto nuclear del régimen de Mahmud Ahmadineyad. Éste ha sido el último de una serie de atentados contra científicos iraníes que trabajan, directa o indirectamente en su programa nuclear El anterior subdirector del Mossad —la agencia de Inteligencia israelí— sugiere la implicación israelí en el atentado de Irán: “La guerra secreta entre Irán y otros países, como Israel, Estados Unidos y Arabia Saudí, está en marcha prácticamente desde la revolución de 1979”, dice Ilan Mizrahi. El espionaje israelí calcula que a Irán no le interesa un conflicto abierto en torno a los movimientos petroleros.
El Gobierno iraní acusó este miércoles a Israel y EE UU del “ataque terrorista” en el que murió uno de sus científicos nucleares el pasado 11 de enero. Al parecer, el pasajero de una moto adosó una bomba lapa contra el vehículo en el que viajaba Mustafá Ahmadi Roshan, quien según los medios locales trabajaba en la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz. Se trata del cuarto especialista vinculado al controvertido programa atómico de Irán asesinado en circunstancias similares. El incidente adquiere mayor gravedad a la luz de la creciente tensión entre Teherán y Washington, y da argumentos a quienes dentro del régimen islámico quieren responder a la provocación.
“Esta acción terrorista cometida por los agentes de la opresión y del régimen sionista intenta impedir que nuestros científicos sirvan a su país”, declaró el vicepresidente Mohammad Reza Rahimí, en referencia a EE UU e Israel, cuyos nombres los portavoces oficiales evitan pronunciar. Rahimí también señaló que el atentado solo aumenta su determinación “para avanzar por el camino del progreso científico”.

Ilan Mizrahi, exdirector del Consejo Nacional de Seguridad israelí
El exdirector del Consejo Nacional de Seguridad, Ilan Mizrahi, se ha reunido con un grupo de periodistas en un hotel de Jerusalén y definido la “guerra secreta” como “algo intermedio entre la guerra y la diplomacia, algo que puede desembocar en guerra abierta pero mantiene abiertas vías de contacto más o menos encubiertas”. “La guerra secreta entre Irán y otros países, como Israel, Estados Unidos y Arabia Saudí, está en marcha prácticamente desde la revolución de 1979”, explica, “aunque algunos de sus episodios permanezcan ocultos”. En la misma dirección, Ilan Mizrahi, exdirector del Consejo Nacional de Seguridad israelí y exsubdirector del Mosad, no se ha esforzado en negar la implicación de los servicios secretos de Israel en el asesinato del científico iraní Mustafá Ahmadi Roshan. Pero sí ha subrayado que en esa “guerra secreta” hay “bastantes participantes y nadie actúa por su cuenta”. Mizrahi habló de “diversos países y de grupos de la oposición iraní”, aunque sin citar de forma expresa a los Muyahidines del Pueblo, posibles ejecutores de la acción.
Además del reciente asesinato de Mustafá Ahmadi Roshan, no esclarecido, al menos otros cinco científicos y militares vinculados al programa nuclear iraní han muerto en los últimos meses. Israel ya destruyó un reactor nuclear en Irak en 1981, y unas supuestas instalaciones nucleares sirias en 2007. Pero Irán es un enemigo de mayor entidad. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, suele lanzar tremendas amenazas contra Israel; por otra parte, Irán ha demostrado históricamente no ser un país propenso a iniciar guerras. Israel, por su parte, mantiene su posición como fuerza militar hegemónica en Oriente Próximo. Y sabe que en cualquier acción contra Irán dispondría del respaldo encubierto de la mayoría de los gobiernos árabes sunníes, muy recelosos ante las ambiciones nucleares de Irán, persa y chií. Distintas filtraciones revelaron que la monarquía saudí lleva tiempo reclamando la destrucción de los reactores iraníes.

Ephraïm Halevy, exdirector del Mossad
Mizrahi no es el primero en implicar a Israel en esta guerra oculta. El exdirector de la agencia de espionaje israelí Mossad, Ephraim Halevy, ha denunciado hechos como éstos. Hace dos meses, Halevy advirtió del peligro que supondría ataque militar contra Irán. Según Halevy, los resultados de una confrontación podrían ser devastadores para Oriente Próximo: “The State of “El Estado de Israel no debe ser destruido. Un ataque a Irán podría afectar no sólo Israel, sino toda la región durante 100 años”. Halevy agregó que, “aunque debe impedirse que Irán pueda convertirse en una potencia nuclear, está lejos todavía de representar una amenaza real para la existencia de Israel”. “La creciente radicalización de los ultraortodoxos (haredíes) representan un riesgo mayor que Ahmadinejad”, y añadió que “su radicalismo ha ensombrecido nuestras vidas”. Estos comentarios los realizó después de que se informara de que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el Ministro de defensa Ehud Barak habían intentado convencer al gabinete para atacar militarmente Irán por su programa nuclear.

Avión no tripulado estadounidense 'Drone', capturado por Irán
La caída a principios de diciembre de un avión sin tripulación (drone) sobre el territorio de Irán causó preocupación en Washington porque podía suponer la confirmación de que Estados Unidos estaba implicado en algún tipo de actividad militar en ese país. Era el último episodio de una serie de misteriosos sucesos, casi todos orientados contra el programa nuclear, que hacen pensar en la existencia de una operación encubierta para abortar lo que se considera una creciente amenaza de que Irán construya una bomba atómica. El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, se negó a hacer cualquier comentario sobre este caso, aduciendo que la Administración no facilita información sobre el trabajo de los servicios secretos. Pero otras fuentes oficiales que han hablado con medios de comunicación norteamericanos de forma anónima han reconocido que el Drone, operado por la CIA y aparentemente destinado a fotografiar lugares estratégicos, cayó en suelo iraní debido a un fallo técnico.
Varios sucesos llamativos se han producido en las últimas semanas. El mes pasado, una explosión en una instalación de la Guardia Revolucionaria iraní, la fuerza que tiene el control del programa nuclear, causó la muerte de 16 personas, entre ellas el general Hassan Moqaddam, a quien se considera uno de los principales impulsores de la nuclearización de Irán. La semana pasada, otra explosión ocurrió en una planta de conversión de uranio en Isfahán, aunque las autoridades no han informado sobre las consecuencias de ese suceso. La naturaleza de estas explosiones y, sobre todo, el hecho de que en una de ellas muriera el general Moqaddam, ha hecho pensar que se trata de actos de sabotaje y no de accidentes fortuitos. En julio pasado, fue asesinado a tiros en Teherán el físico nuclear Darioush Rezaie, y en diciembre del año pasado murió en un coche bomba el científico Majid Shahriari. El mismo día de este último atentado, otro experto en física nuclear, Fereydoon Abbasi, habría resultado herido en un ataque de idénticas características.
Pese a que Irán acusó directamente de estos atentados y los del año pasado al servicio secreto israelí, Mossad, y a EE UU, las autoridades iraníes han sido por lo general prudentes a la hora de señalar responsabilidades por otras acciones, probablemente porque eso le obligaría a ejecutar acciones de represalia. En todo caso, tanto Israel como EE UU cuentan con que esas represalias pueden producirse en cualquier momento. La denuncia por parte del Gobierno norteamericano, el pasado octubre, de una presunta conspiración, urdida y financiada por Irán para asesinar al embajador de Arabia Saudí en Washington, podría haber sido un aviso a Teherán de que EE UU está alerta ante posibles amenazas de ese tipo.

Diario israelí Haaretz
Sin embargo, según el diario israelí Haaretz, las sospechas iraníes de una provocación de Israel reforzaron la percepción de que el asesinato ha sido parte de una campaña organizada y clandestina para hacer retroceder las ambiciones nucleares de Irán, que Estados Unidos y sus aliados sospechan que están encaminadas a producir armas, mientras que Irán sigue afirmando que su programa es exclusivamente para fines pacíficos. También en una columna del periódico iraní Kayhan firmada por su redactor jefe Hussein Shariatmadari se pregunta por qué Irán no tomará represalias. “Los asesinatos de funcionarios y militares israelíes son fácilmente posibles”. El ataque —en el que murieron instantáneamente el científico y su conductor el miércoles— fue como mínimo el cuarto dirigido contra un miembro de confianza de la inteligencia nuclear de Irán en dos años.

El ministro israelí de Interior, Eli Yishay, del partido ultraortodoxo Shas
Los detalles de la implicación israelí y estadounidense en estos sucesos han ido conociéndose gracias a quienes, en el Ejército y en el Gobierno, piensan que un ataque contra Irán resultaría cuando menos temerario.
Al margen de consideraciones políticas o estratégicas, los militares indican que un bombardeo podría tener resultados insatisfactorios, dado que las instalaciones nucleares iraníes son subterráneas y están muy protegidas. Según Haaretz, tanto el jefe del Ejército, general Benny Gantz, como los jefes de los tres servicios de inteligencia figuran entre quienes rechazan el bombardeo preventivo y unilateral, y reclaman el apoyo de los aliados estadounidenses y británicos. El ministro del Interior, Eli Yishai, del partido religioso ultraortodoxo Shas, también se opone al ataque. En una reunión de su partido, Yishai comentó que la posibilidad del bombardeo le mantenía “despierto por las noches” debido a la gravedad de las posibles represalias por parte de Irán, de sus aliados sirios, de la milicia chií libanesa Hezbolá y del grupo armado palestino Hamas desde Gaza. Otro de los ocho ministros que conforman el núcleo gubernamental que adopta las decisiones importantes, el centrista Dan Meridor, considera que Irán representa “un riesgo para todo el mundo” y que corresponde a Estados Unidos, no a Israel, asumir el liderazgo en cualquier acción política o militar.
El juego que se desarrolla en Oriente Próximo es complejo. Como elemento fundamental aparece la disputa por la supremacía regional, con Irán en un lado (junto a Siria, al menos de momento, el Irak chií y la milicia libanesa Hizbolá) y el eje Israel-Arabia Saudí-monarquías petroleras, respaldado por Estados Unidos, en otro. “A veces se olvida a Turquía, que aspira a la hegemonía porque tiene recursos para ello y que, en mi opinión, sigue un rumbo que conduce a la confrontación con Irán”, indica Ilan Mizrahi.

Mapa del Golfo Pérsico. A la derecha, el Estrecho de Ormuz
Dos nuevos portaaviones estadounidenses llegan al mar Arábigo
La clave del juego en estos momentos es la aspiración iraní de poseer armas nucleares, con el fin de equilibrar unas fuerzas por el momento muy favorables a sus rivales. Las cada vez más severas sanciones impuestas a Irán para que renuncie a su programa nuclear han ampliado el juego al ámbito del petróleo: Teherán afirma que si siguen estrangulándose sus exportaciones de crudo, cerrará el estrecho de Ormuz y cortará el paso al petróleo de los saudíes y del resto de monarquías del Golfo, lo que dispararía los precios y ejercería un impacto inmediato sobre Occidente.
Ahora mismo, toda la atención se centra en Ormuz. En los últimos días han llegado a Israel unos 8.000 pilotos y técnicos aéreos del Ejército estadounidense para participar en lo que, en principio, deberían ser las mayores maniobras militares conjuntas realizadas entre Israel y Estados Unidos. Un número indeterminado de pilotos israelíes se ha desplazado a su vez a bases estadounidenses en Alemania. Pero Desafío Austero, como se ha llamado a la operación, “ha dejado ya de consistir en unas maniobras militares para convertirse en un despliegue”, según el general Frank Gorenk. El despliegue podría servir tanto para mantener abierto Ormuz como para lanzar un ataque directo contra Irán.
Arabia Saudí no participa en Desafío Austero, pero ha recibido aviones de combate estadounidenses F-15 por valor de casi 30.000 millones de euros. Otros países próximos a Washington, como Emiratos Árabes Unidos, serán dotados también de aviones adicionales y de bombas de gran potencia, capaces de dañar las instalaciones nucleares subterráneas iraníes si se eligiera esa opción.
El Ejército de Estados Unidos afirmó el miércoles 11 de enero que un nuevo portaaviones había llegado al mar Arábigo y que otro está camino de la región, pero ha negado que estos movimientos tengan relación con las crecientes tensiones con Irán y ha tildado estas acciones de rutinarias. Estos desplazamientos se producen en un momento en que las tensiones están disparándose entre ambos países y poco después de que Irán haya amenazado con cerrar el estrecho de Ormuz en caso de que las sanciones de Washington y la Unión Europea afecten negativamente a sus exportaciones de petróleo.

Portaviones norteamericano 'USS Carl Vinson' cerca del Estrecho de Ormuz
Así mismo ya ha asegurado que no permitirá el bloqueo del estrecho. Pese a todo, el Pentágono ha desmentido que exista una relación directa entre estos cruces de declaraciones y la ubicación de nuevos portaaviones en el mar Arábigo. “No quiero que nadie se lleve la impresión de que estamos enviando allí dos buques porque estamos preocupados por lo que ha pasado hoy en Irán. No es el caso”, ha dicho el portavoz del Pentágono, John Kirby. Kirby ha hecho referencia así al atentado con bomba que este miércoles ha acabado con la vida de un científico nuclear en Teherán, del que la República Islámica ha acusado a Israel.
Fuentes del Ejército estadounidense han dicho que el USS Carl Vinson llegó el lunes de la pasada semana al mar Arábigo para reemplazar el USS John C. Stennis, al que Irán advirtió de que no volviera al golfo Pérsico tras salir de él en diciembre. El Stennis debía regresar al puerto estadounidense de San Diego, pero el Pentágono no ha especificado la fecha en la que esto ocurrirá. Otro grupo de barcos, liderados por el portaaviones USS Abraham Lincoln, finalizó su visita a Tailandia el martes y está ahora en el océano Índico de camino a la región. Así, se incorporará al Vinson en el área de operaciones del Comando Central (CENTCOM).
“No es inusual tener dos portaaviones en el teatro del CENTCOM al mismo tiempo”, ha señalado una fuente militar. Otra fuente ha recalcado que esta situación se ha dado al menos dos veces en los últimos 18 meses. “Operamos de manera rutinaria con nuestros barcos —todos nuestros barcos, todos nuestros tipos de barcos— dentro del golfo Pérsico, y esto va a continuar siendo así”, ha apostillado Kirby.
Ante el alarmante incremento de la tensión con Irán, la Marina de Estados Unidos ha preparado distintas opciones militares para mantener abierto el estrecho de Ormuz. La Administración norteamericana ha advertido
directamente al máximo líder iraní, ayatolá Alí Jamenei, según ha podido saber el diario The New York Times, que no dudaría en recurrir a la guerra para impedir el cierre de ese punto esencial para el tránsito internacional del petróleo. El Gobierno de Barack Obama, según el periódico, ha establecido una vía directa de comunicación con Jamenei para hacerle saber que el cierre del estrecho de Ormuz significaría “cruzar una línea roja”, ante lo que EE UU no se quedaría de brazos cruzados. El jefe de las fuerzas armadas norteamericanas, general Martin Dempsey, ha advertido que, ante una contingencia como esa, “se tomarían acciones”.
Aunque no se conocen los detalles de esas acciones, expertos militares y antiguos responsables de estos asuntos han asegurado que el Pentágono ha estudiado varias alternativas para el uso de sus fuerzas navales en el mar Arábigo y está convencido de su capacidad para destruir la armada iraní y garantizar la navegación en el estrecho. Actualmente viajan hacia esas aguas dos portaviones norteamericanos con sus correspondientes flotas de apoyo.
El riesgo de un enfrentamiento militar con Irán ha crecido como consecuencia de la presión sobre ese país para que permita la inspección internacional de su programa nuclear, del que la Organización Internacional para la Energía Atómica sospecha que tiene como fin la construcción de una bomba atómica. EE UU y sus aliados en Europa han tratado de frenar hasta ahora ese programa por medios diplomáticos y políticos. Una serie de sanciones económicas se han ido aplicando desde hace varios años y pueden ampliarse en las próximas semanas a la industria petrolera, vital para la supervivencia de Irán. Pero las muertes en atentados de varios científicos iraníes —el último de ellos, asesinado este miércoles por un coche bomba— han llevado a pensar que EE UU e Israel están conduciendo, al mismo tiempo, una guerra encubierta contra el programa nuclear iraní.
Aunque la Administración lo ha negado oficialmente, la convicción en Teherán de que esos atentados han sido cometidos por los servicios secretos israelíes ha obligado a EE UU a tomar toda clase de precauciones ante el riesgo de una acción de venganza por parte del régimen islámico. El jueves, Obama habló con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y salió públicamente a recordar el compromiso norteamericano con la seguridad de Israel.

Almirante Jonathan W. Greenert
Si la posibilidad de un ataque de Irán contra Israel es uno de los peligros para el que se preparan los responsables en Washington, el otro es el cierre del estrecho de Ormuz, una opción con la que ya ha amenazado en el pasado el Gobierno iraní. The New York Times cita al jefe de Operaciones Navales de la Armada estadounidense, almirante Jonathan Greenert, quien reconoce: “El caso del estrecho de Ormuz y las cosas que están pasando en el mar Arábigo son los temas que me quitan el sueño en estos momentos”.
El general Martin E. Dempsey ha reconocido que Irán cuenta con recursos militares para bloquear el estrecho, especialmente con el uso de las fuerzas navales de su Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite del Ejército iraní. EE UU dispone de medios suficientes en la región como para reabrirlo inmediatamente, pero eso exigiría una compleja operación militar en una zona con muchas dificultades.

El presidente de Israel, Benjamin Netanyahu
El espionaje israelí calcula que a Irán no le interesa un conflicto abierto en torno a los movimientos petroleros, porque podría desembocar en ataques contra su territorio y la correlación de fuerzas le perjudica. A los iraníes les conviene más jugar a las escaramuzas, dificultar el paso de los petroleros saudíes sin impedirlo completamente y elevar la tensión de forma controlada: las primas de las compañías de seguros sobre los fletes de petróleo y el temor en los mercados bastarían para elevar rápidamente el precio del crudo.
En el juego participa también China, la nueva gran potencia. China ha comunicado a las autoridades de Teherán que reducirá sus compras de petróleo iraní, lo que en Israel se interpreta como un doble guiño: a Estados Unidos, que intenta convencer a Pekín de que se una a las sanciones, y a Irán, para que se mueva con cautela y no emprenda acciones de consecuencias irreversibles.
Ahmadineyad: “Irán no ha hecho nada que justifique la enemistad de Occidente”
En su actual viaje a La Habana, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha considerado que su país no ha hecho nada que justifique la enemistad de Occidente, durante una conferencia que ha ofrecido en la Universidad de La Habana, en el marco de su gira por la región. “¿Hemos agredido a alguien?, ¿Hemos querido más de lo que nos corresponde? Nunca, jamás. Solamente hemos pedido justicia”, ha dicho Ahmadineyad durante su discurso, tras el cual no ha permitido preguntas.

Mahmud Ahmadineyad, Presidente de Irán
En este sentido, ha considerado que Irán está siendo castigado por los países occidentales, aunque no ha aludido al atentado con bomba que este miércoles ha acabado con la vida del científico nuclear en Teherán Mustafá Ahmadi Roshan, uno de los responsables de la planta nuclear de Natanz, la mayor del país, del que la República Islámica ha acusado a Israel. El presidente se limitó a celebrar que el sistema occidental se encuentre “en un callejón sin salida”. “Gracias a Dios estamos presenciando la decadencia del capitalismo en términos económicos, políticos y culturales”. El presidente de Irán tampoco se ha referido en Cuba a las acusaciones de la comunidad internacional sobre el programa nuclear de su país. En su lugar se ha centrado en reclamar un nuevo orden mundial basado en la justicia que respete a todos los seres humanos, en el que cooperen Cuba y Venezuela. “Tenemos que estar despiertos, alertas. Si nosotros no planeamos el nuevo orden futuro del mundo serán los herederos de los dueños de esclavos y los capitalistas los que van a controlar e imponernos el nuevo sistema”.
Netanyahu supedita el éxito de las sanciones económicas a la existencia de una amenaza militar patente de EEUU
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha declarado que las nuevas sanciones económicas impuestas sobre Irán para detener su programa nuclear parecen haber surtido efecto, siempre y cuando se combine con una amenaza militar liderada por Estados Unidos. En una entrevista concedida al diario The Australian in Jerusalem, publicada este sábado, Netanyahu ha encomiado “ver temblar a Irán por primera vez”.
En este contexto de escalada de las tensiones entre Irán y la firme alianza conformada por Estados Unidos e Israel, Washington ha expresado nuevamente su preocupación ante un hipotético ataque militar unilateral de Israel. El presidente estadounidense, Barack Obama, ha abogado por endurecer las sanciones económicas sobre el régimen de Mahmud Ahmadineyad. Sin embargo, Netanyahu ha supeditado el éxito de dichas medidas a “una declaración firme de la comunidad internacional, liderada por Estados Unidos, hacia una intervención militar para detener a Irán si las sanciones fracasan”. De esta forma, ha continuado Netanyahu, “Irán podría considerar no ir hacia el dolor”. “No tiene sentido seguir adelante con tu proyecto si sabes que vas a ser detenido de todas las formas”, ha alegado el primer ministro hebreo, en alusión al proyecto nuclear iraní. “De todas formas, la economía iraní está dando muestras de presión.
Fuentes diplomáticas cercanas a la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) han afirmado al diario norteamericano The New York Times que está negociando un encuentro con Irán para abordar las acusaciones que pesan sobre su programa nuclear. Occidente asevera que su objetivo es “militar”, mientras que Teherán apunta que tiene finalidad “civil” y “sanitaria”. Otras fuentes han argüido que todavía no se han producido debates sobre las causas de raíz que alimentan tales especulaciones y que entren a valorar las pruebas existentes de que el programa nuclear iraní tiene fines militares. Según ha declarado una fuente diplomática bajo la condición de anonimato, el encuentro entre la AIEA y responsables iraníes podría tener lugar a finales de este mes. “No sería normal que (los representantes iraníes) entraran a debatir la naturaleza de las acusaciones de fines militares. De hecho, ya están discutiendo la formalización de la reunión”, ha explicado la misma fuente.

Barak Obama, Presidente de los EE UU
Por último, en cuanto a la posición de la administración Obama, su política exterior está centrada en estos momentos, al parecer, en torno a Irán. Los 8.000 pilotos y técnicos aéreos estadounidenses desplazados a Israel en los últimos días con el objeto de realizar maniobras conjuntas ofrecen una respuesta muy clara al anuncio de Irán de que va a enriquecer uranio por encima de los niveles requeridos para su uso civil. A su vez, la ristra de atentados contra científicos iraníes, aunque supuestamente se lleve a cabo mediante actores interpuestos, bien sean opositores iraníes, los servicios de inteligencia israelíes o, ¿por qué no?, Arabia Saudí u otros que también consideran el programa nuclear iraní como una amenaza de primer orden, no es algo que pueda ocurrir sin la aquiescencia, aunque sea implícita, de Estados Unidos. Sumados a la tensión generada por las sanciones al sector petrolero iraní y las amenazas de Teherán sobre el estrecho Ormuz, todo indica que los actores involucrados han decidido elevar sus apuestas y, en consecuencia, las posibilidades de un conflicto abierto.
Hasta ahora, igual que Bush hijo, Obama no ha dudado en emplear la fuerza para defender lo que percibe que son los intereses de Estados Unidos. Pero en contraposición a Bush, ha preferido siempre utilizar la fuerza del modo menos visible posible, no comprometer fuerzas terrestres y permitir que otros asuman el protagonismo. Hasta la fecha, las guerras de Obama han sido de baja intensidad: pero según avanza 2012, las cosas pueden cambiar.