El compungido

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El lehendakari Ibarretxe vuelve a “dar la matraca” con su plan soberanista (el conocido como Plan Ibarretxe). Ibarretxe llevó su Plan al Congreso de los Diputados. Está en su derecho. Y el Congreso tuvo la última palabra. Que fue “no”, vistas las “fuerzas” y lo inconstitucional del planteamiento.

Pero tenía el derecho, ese sí, constitucional de presentarlo ante la Cámara.

Decía, en un ejercicio de Retórica, un alumno del apócrifo machadiano Juan de Mairena:

«En una república cristiana —habla Rodríguez en ejercicio de oratoria— democrática y liberal conviene otorgar al Demonio carta de naturaleza y de ciudadanía, prescribirle deberes a cambio de concederle sus derechos, sobre todo el específicamente demoníaco: el derecho a la emisión del pensamiento. Que como tal Demonio nos hable, que ponga cátedra, señores. No os asustéis. El Demonio, a última hora, no tiene razón; pero tiene razones. Hay que escucharlas todas».

Ibarretxe, el Demonio nacional, se entrevistó con todos los partidos salvo con el PP, que había declinado la invitación. El PP está en el coro de los querubines que no se contaminarán ni para ser Ángeles de la Guardia. El PP declina últimamente (exactamente desde que no gobierna) todo diálogo con los que no considera “puros”. Allá ellos. Rajoy insta a impedir el referéndum con todos los medios legales. No hace falta. Ése supuesto referéndum no podrá nunca realizarse. Simplemente porque legalmente no es viable. ¿Quién formaría la Junta Electoral?… A partir de ahí, la imposibilidad de cuestiones como contar con un censo legal, pasando por la formación de colegios y mesas electorales, hasta el recuento de los votos.

El exportavoz de Sozialista Abertzaleak, Arnaldo Otegi, y sus sucesores consideran que la prioridad no pasa por negociar con Madrid la propuesta de nuevo Estatuto para Euskadi sino por consensuar unas reglas de juego para todos, y así se lo han transmitido al lehendakari en varias ocasiones. Unos “angelitos”… caídos, claro.

Izquierda Unida acordó que no apoyaría el plan Ibarretxe cuando llegara al Congreso, aunque aplazó la decisión sobre si votaría en contra o se abstendrí respecto a una propuesta que su federación vasca sí había ratificado.

Otros grupos rechazaron el plan. O se abstuvieron. En todo caso, el proyecto del lehendakari murió en el Congreso de los Diputados. ¿Murió? Legalmente, sí, pero él sigue sin enterarse.

A partir de ahí, y ante la imposibilidad no sólo legal sino material, de realizar el referendum, al Gobierno vasco sólo le queda la opción de rumiar qué otro paso pueden dar.

Lo demás son zarandajas, dimes y diretes. Ibarretxe golpeó fuerte la pelota contra el frontón y le ha rebotado en la frente.

El Estado de Derecho sigue en su sitio. Y seguirá. Ya lo ha demostrado en ocasiones anteriores. Ibarretxe sigue y segurá dando la matraca con su plan. También está en su derecho de perder el tiempo. Podría aprovecharlo en otras cosas más cercanas a los problemas de sus conciudadanos.

El lehendakari volverá a mostrar su habitual expresión de compungido.

Publicado en on 25 - 01 - 2008 at 2:04 pm Dejar un comentario
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